martes, 7 de octubre de 2014

Panes Potes: XXVIII Subida Pedestre al Desfiladero de la Hermida. La clave está en el semáforo... 28 de septiembre.


Route 2.816.870 - powered by www.runmap.net

Una locura maravillosa... No recuerdo cuándo ni dónde escuché esa expresión que creo encaja a la perfección para esta carrera. Unos se plantean una lucha solo por llegar, otros por bajar sus marcas y solo algunos elegidos optan a la carrera. Todos parten con un objetivo, el suyo propio que no choca con el del resto de participantes. Es una lucha por demostrarse a uno mismo que hay que luchar en la vida para alcanzar metas que parecen a priori inalcanzables. Y solo cuando se pone todo el empeño en conseguirlas es cuando se hacen realizables, terrenales aquellas que parecían de otro mundo.

Un viaje de fin de semana de tres amigos, Tirso, Roberto y yo, desde Madrid. Resulta atractivo el panorama y relajante. Todo a priori es bueno y excitante. Y así lo vivimos desde el minuto uno del viaje con mucho entusiasmo, hablando continuamente de lo que tendríamos que afrontar en la mañana del domingo. En Potes vimos el ambiente de fiesta que había por todas sus calles debido a la carrera que arrastra mucho participante y acompañantes. El sábado pasó relativamente rápido y un objetivo prioritario era dormir las horas adecuadas para el domingo que nos iba a exigir todo.



Domingo, 7:00 horas y los despertadores comenzaban a cantar sus melodías. Lo primero, mirar por la ventana y comprobar que a pesar de estar muy nublado no llovía. Empezaba bien la mañana, porque la noche anterior pensábamos que la lluvia estaba asegurada a esa misma hora. Elegir la ropa fue nuestra mayor duda, y ante las dudas lo mejor es llevar algo más de ropa y si sobra dejarla en la salida ya que teníamos apoyo logístico cántabro... Nos esperaba el desayuno en el bar y tras eso debíamos acceder a unos autobuses que nos llevarían por el recorrido de la carrera en sentido inverso por todo el desfiladero de la Hermida hasta la población de Panes en Asturias. Pude en ese recorrido disfrutar del paisaje tremendo que ofrece el desfiladero y también estudiar el perfil del terreno.




En Panes nos encontramos con dos amigos de Tirso: Vicente y Cristian. Empezamos a estirar y a correr suave para poner nuestros cuerpos en temperatura.
 

El puente de Panes es estupendo de un diseño actual, estilizado que confiere un toque de modernidad entre tanta naturaleza. Todos, cerca de 700 corredores, estábamos en el puente a las 9:30 horas esperando el momento de salir corriendo. Ese ambiente previo a la carrera, después de semanas entrenando con el pensamiento puesto en ese día, transmite unas sensaciones maravillosas.



Y llegó el momento de empezar a correr. Cada cual llevaba su propio objetivo y el mío solo y exclusivamente se centraba en alcanzar la meta después de los 28,5 km que separan Panes y Potes, de atravesar el desfiladero de la Hermida y de terminar los últimos kilómetros en una pendiente muy superior a todo lo que obliga el desfiladero, que es bastante. Porque para quien no lo sepa, esta carrera no es solo ya una carrera larga, sino es también y sobre todo una carrera de exigencias máximas, donde el perfil no da un solo respiro, donde la cabeza juega tanto como las piernas en esta prueba.

Busqué con la mirada a Tirso y acoplamos nuestros ritmos para avanzar juntos y con prudencia. Esa es la palabra que yo tenía en mi cabeza para intentar alcanzar el final del desfiladero con algunas garantías de poder concluir la prueba. El tiempo nos respetó, salimos con ropa íntegra de verano y aunque amenazó algo de lluvia en dos momentos muy puntuales, disfrutamos del clima ideal, sin calor y con cierta humedad que ayudó en la prueba.





De la prueba recuerdo básicamente que Tirso y yo nos acoplamos a un grupo de unos diez y que pudimos ir juntos hasta aproximadamente el kilómetro 8 donde Tirso tuvo que bajar el ritmo por un pequeño dolor. El grupo al final se rompió y fuimos en unidades o en parejas según avanzaba en el recorrido. El recorrido por el desfiladero es realmente impresionante a nivel paisajístico, pero poco pude disfrutar de él porque bastante tenía con mantener el ritmo, respiración y que nada me doliera en el cuerpo. Aproveché todos los puntos de bebida que ofrecía la organización y al final casi echo en falta algo de sólido. Las fuerzas me quisieron abandonar en los últimos kilómetros pero no fue nada preocupante.

Terminado el desfiladero quedaba lo más exigente de la prueba. Una subida muy bien marcada hasta Potes. Varios kilómetros ya de subida insistente, con largas rectas que mejor no mirar. Ese fue mi via crucis particular, donde peor lo pasé, donde más sufrí y donde los que se han preparado a conciencia son capaces de superar porque allí no faltaban ya las fuerzas, ni las ganas. Allí ya faltaba absolutamente de todo y hasta uno mismo se cuestionaba el motivo de estar allí sufriendo. Pero señores y señoras, es ese precisamente el motivo de ir a este tipo de pruebas, de superar barreras, de decir basta ya de poner límites. Los límites y las dudas están para superarlos y erradicarlas.




Conseguí hacer meta con un tiempo real de 2h27'52" Al detenerme fue cuando fui consciente de haber hecho algo que meses atrás me parecía imposible para mí. Recogí la bolsa con los obsequios que entrega la organización y fui directamente a comer fruta e hidratarme. Allí estuve diez minutos sin parar de comer y beber. Entre tanto llegaron Roberto y Tirso. Ambos con sensaciones contrarias, ya que Roberto fue muy bien la primera parte de la prueba y al final se vino abajo por problemas musculares, y Tirso se recuperó de su dolor del inicio de la prueba y acabó fuerte, mucho mejor de lo hecho en la edición del año pasado. Esperamos nuestro turno para el masaje que la organización también ofrece entre sus servicios para los participantes, que por cierto a mí me recuperó casi para hacer otra Panes Potes ;-)



El resultado del fin de semana, de la prueba, del viaje y de la compañía es un diez tremendo. La experiencia para mí muy gratificante en todos los aspectos. El recuerdo cada vez se va dulcificando, lo que al principio era un vacío tremendo de enegía y dolor en todo el cuerpo, ahora se ha transformado en ilusión por ver más allá, de ser consciente de haber superado una prueba, de haber subido un escalón en mi propia escala. Siguiente estación, por favor...

viernes, 22 de agosto de 2014

Mejorando exponencialmente. 22 de agosto.


Ruta en bici 2059506 - powered by Bikemap 

Que aquí no hay secretos no es ningún secreto...solo trabajo y constancia. 150 kilómetros en tres días hacen milagros en las piernas. El lunes sentí mis piernas débiles, flojas y blandas en comparación con la versión normal que de ellas tengo. El miércoles probando un puerto mejoraron pero sin demasiadas alegrías. Hoy sin embargo he sentido una mejoría grande, exigiendo a las piernas un esfuerzo que hace días era impensable. 62 km en un recorrido casi en exclusiva por asfalto y donde había repechos largos y tramos de bajadas.

A las 9h30 ya estaba en marcha en dirección a Valdeavero por el camino de tierra. Están trabajando en él para mejorarlo, así es que hay tramos bastante buenos y otros donde te encuentras bastante piedra suelta que complica rodar a buen ritmo. Ya en este tramo me di cuenta que hoy sí iban bien las piernas porque mejoré en 5 minutos el tiempo que hice el lunes para recorrer este tramito. Al llegar al final del tramo de tierra ya me incorporé al asfalto, bajando el puerto de Valdeavero, alcanzando los 58 km/h de velocidad punta sin pedalear. Subidón del bueno para una jornada fresquita, casi otoñal.

El siguiente tramo entre Valdeavero, Torrejón del Rey, Quer, Alovera y Azuqueca me sentí genial. Las piernas apretaban bien en las subidas, notando los gemelos trabajar. Nada de sentirme trabado o bloqueado en los puntos de subida más complicados que sí noté el lunes, por ejemplo. Una vez llegué a Azuqueca paré para tomar una chocolatina y fotografiar la iglesia tan bonita que tienen allí.


Había hecho la mitad del camino y tocaba volver por mis pasos...o sobre mis cubiertas mejor dicho ;-) Todo empezó bien, con una ligera brisa a favor haciendo pensar que mis piernas movían el Titanic de ser necesario. Crucé todo Azuqueca, Alovera y comenzó la subida hacia Quer. Fenomenal, subiendo a buen ritmo...claro a mi ritmo de mtb, porque me pasó un ciclista de carretera con una sonrisa en la boca...Ellos van a otro ritmo está muy claro. Alcancé la N-320 y tocaba subir y bajar los repechos por los que antes había ya transitado, pero ahora en sentido inverso. Seguía en los mudos de Yuppi, sin sentir cansancio ni otra cosa que un bienestar encima de la bicicleta. Al llegar a Torrejón del Rey ya solo quedaba encarar hacia Valdeavero y su puerto.

Sabía que esta era la última prueba del día...creía saber mejor dicho...La subida fue fantástica, mejor que en muchas otras ocasiones, sin notar demasiado los dos puntos de mayor desnivel que exige el puerto. Arriba me esperaba la sorpresa final. El aire había incrementado su fuerza y desafortunadamente lo tenía todo de cara. Cuando yo pensaba que ya había terminado lo peor fue cuando comenzó la parte mas sufrida del día. A pesar de ser todo el tramo de tierra ya a favor de pendiente hasta Meco, lo cierto es que el aire convertía ese desnivel a favor en casi un puerto para mí. Qué mal lo he pasado, pero es verdad también, que hay que trabajar mucho el aspecto mental en estos deportes. No solo hay que poner las piernas, el corazón y los pulmones a punto, sino también la cabeza para saber sufrir y apretar los dientes tantas veces como sea necesario, sabiendo que sea lo que sea que esté ocurriendo tiene un final, que no es algo para siempre y sobre todo que no va a poder contigo. Apreté todo lo que tenía dentro de mí y conseguí llegar hasta la última rampa donde paré para fotografiar una maravilla de paisaje


Llegar a casa con la sensación de haber hecho una ruta muy buena pero agotado por el tramo final es con lo que me quedo de esta salida y de esta semana. Trabajando duro se consiguen los objetivos marcados.

Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca de Henares - Alovera - Quer - Torrejón del Rey - Valdeavero - Meco.
 
Distancia: 62,46 km.
Tiempo efectivo: 2h48'
Tiempo total: 09:30 - 12:45
Promedio: 22,22 km/hora.
Desnivel: 540 metros.
Terreno: pista-asfalto (015-85) %.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Probando probando. 20 de agosto.


Route 2.326.573 - powered by www.bikemap.net

 

Preparar una prueba sea de carrera a pie, en bicicleta, a nado o si es combinada, requiere un entrenamiento meditado, con un plazo adecuado en función de las exigencias de la prueba, con unos tiempos de descanso y además que el tiempo, el metereológico, acompañe algo. Estoy preparando junto a otros amigos una prueba de carrera a pie el 28 de septiembre, la Subida Pedestre Desfiladero de la Hermida 2014 entre los pueblos de Panes en Asturias y Potes en Cantabria, con una longitud de 28,5 kilómetros.

Para ello intento extender mis carreras a pie progresivamente con un día de descanso entre carrera y carrera, así hasta conseguir llegar a los 22-24 km. Con esa distancia puedo ir bastante convencido de aguantar las exigencias de la prueba, que además de ser un recorrido largo es todo en su totalidad en subida, lo que hace casi imposible recuperar el tono muscular. Entre salida y salida intento incluir una de bicicleta, que me ayuda en el aspecto cardiaco, a mejorar el régimen de pulsaciones. Por eso hoy tenía la obligación de hacer una salida algo más exigente que la de hace dos días. Había que probar a subir un puerto y ese siempre es el de Los Santos de la Humosa.

Salí por la mañana a las 9h15 con excelente temperatura en dirección a Alcalá. El tramo de tierra inicial lo están arreglando y parece que por fin me voy a liberar de ese recorrido infernal que siempre me ha castigado, especialmente en los regresos. Atravesar Alcalá y encarar la subida, donde quería estar nada más salir de casa. La verdad es que las sensaciones han sido muy buena viniendo del otro día que fueron bastante malas. Creo que el cansancio que arrastraba en las piernas me hizo bastante mal el lunes, pero dosificando esfuerzos he encontrado el equilibrio adecuado para rendir en los dos ejercicios, a pie y en bicicleta. En Los Santos hice un alto para fotografiar su curiosa plaza de toros, abierta al público, tal y como se ve en las fotos.




Subí tres rampas más para alcanzar la cima de mi ruta y descender hacia Anchuelo de forma alocada...ese tramo me encanta y me pone las pilas a la vez. Sin llegar a tocar Anchuelo giré a la derecha para dirigirme al Parque Natural de Alcalá. Este tramo que es todo de sube y baja hace pupa a las piernas, pero aguanté bien. Ya en el Parque noté que el suelo está perfecto, donde se puede deslizar la bicicleta a todo lo que da en sus vertiginosas bajadas y subidas que hacen recordar sensaciones muy parecidas a las de una montaña rusa. Al final del parque rellené el bidón con agua y me dirigí hacia casa atravesando Alcalá.

Las sensaciones han sido muy buenas. Ahora a recuperar las piernas para la salida a pie de mañana.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Alcalá - Los Santos - Anchuelo - Parque Natural - Alcalá - Meco.
Distancia: 49,65 km.
Tiempo efectivo: 2h22'
Tiempo total: 9:15 - 12:00
Promedio: 21,03 km/hora.
Desnivel: 360 metros.
Terreno: pista-asfalto (75-25) %.

lunes, 18 de agosto de 2014

Con piernas de plastilina. 18 de agosto.


Route 1.086.228 - powered by www.bikemap.net

Dejar algo durante un tiempo no es malo, dejar algo durante mucho tiempo y pretender que todo siga igual es una locura y una inconsciencia. El verano trae estas cosas, romper las rutinas, hacer otras cosas, dormir y dormir...comer distinto, tener otros horarios...lo cierto de todo esto es que es muy necesario para el cuerpo y la mente, pero es horrible para sostener un punto de equilibrio en el que nos habituamos durante el año.

Salir a hacer una ruta pequeña y llegar con la sensación de haber hecho una especial, con esto ya está todo dicho. A la mitad del camino ya estaba pensando que aún me faltaban muchos kilómetros para llegar al final de la ruta. Y me río al escribir esto, porque hasta hace no demasiado tiempo mis rutas eran de no menos de 60-70 kilómetros, y los primeros 30 eran casi de calentamiento. Hay que acostumbrarse a todo en la vida incluso a sentir la piernas de plastilina, sin la fuerza que hasta hace poco sentía. Lo bueno de todo esto es que hace reflexionar sobre el asunto, saber que se puede volver a recuperar el tono muscular, la fortaleza de piernas y de cabeza para afrontar de nuevo etapas grandes y maravillosas. Durante esta semana intentaré darme una paliza a etapas, incrementando poquito a poco el recorrido y la dureza, también alternando con algunas carreras a pie. Espero que el tiempo se relaje y me de un respiro, ya que el calor es tan malo como un día de viento, al menos para mí.

Salí esta mañana a las 10h con intención de estirar la piernas, de recuperar sensaciones. Me costó más de la mitad del recorrido tener esas sensaciones tan buenas que te traslada el ciclismo. La primera mitad fue solo sufrimiento, viendo que no avanzaba a un ritmo normal. Es cierto que el viento golpeaba de cara a rachas, pero no creo que fuera el único culpable de mi ritmo tan desastroso. Llegado al puerto de Valdeavero pensé si reducir aún más mi ruta, pero al final opté por lo lógico, que es hacer al menos 35 km. Bajé el puerto con ganas y llegué a Torrejón del Rey. Desde allí las sensaciones fueron mejorando pero no fueron del todo buenas.




Al llegar a casa tenía la sensación de haber subido un puerto de primera La experiencia me dice que hay que tener paciencia y saber que todo llega en la vida, luchando y peleando todo se consigue, y yo ya he empezado a pelear por mejorar mi estado encima de la bicicleta.

Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 37,28 km.
Tiempo efectivo: 1h46'
Tiempo total: 10:00 - 12:00
Promedio: 20,98 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (40-60) %

jueves, 31 de julio de 2014

Vuelve Hulk. 29 de julio.


Route 2.726.050 - powered by www.bikemap.net

¿Quién no ha soñado alguna vez volver a ser un niño? Ser el niño que fuimos, el que corría en el barrio, el que se despertaba perezoso todas las mañanas para ir al colegio, el que mamá obligaba a comerse las legumbres, el que reía mil y una veces al día por cualquier motivo... Pero ese retorno sólo es posible si cerramos los ojos y comenzamos a soñar, a sentir el viento en nuestra cara al correr, a oír las risas de los amigos...

Puede que sea un sueño, pero hay sueños que se hacen realidad. Un sueño bonito, que saca la sonrisa fresca y radiante de las caras de los amigos, de los que te quieren. El 29 de julio mi amigo Arturo volvió a subirse a una bicicleta para sentir todo lo que él ya sabe pero no se acuerda. Arturo fue ciclista, vivió encima de una bici, pensando solo en los pedales y en rodar. La vida le ha castigado y obligado a abandonar ese amor durante muchos años pensando que nunca volvería a disfrutar de la esencia del ciclismo. Pero hay hombres y mujeres que están hechos de una pasta especial, de esa que ni tan siquiera los científicos pueden explicar porque igual ni va escrito en nuestros genes. Gente que si la vida les golpea una vez ellos la golpean dos veces...todo un ejemplo a seguir, para fijarse y tomar nota.

Yo tengo la suerte de haber conocido al Arturo ciclista, al de aquellos años. Era un panzer de la bicicleta subiendo y bajando...enorme energía. El de ahora está en período de adaptación y quiere ser mejor que aquel otro...Que nadie tenga la menor duda que lo conseguirá, que mejorará la versión inicial y conseguirá ser un biker a su máximo nivel.

Hace unas semanas me comentó que tenía decidido volver, que se compraría una bici a su gusto. Sus gustos son refinados, siempre lo fueron...siempre tuvo una bici montada y tres en piezas a cada cual mejor...Y en efecto, bici con doble suspensión y los componentes de lo mejor del mercado. Me dijo de hacer una salida de contacto y le preparé una a su medida, con una ligera pendiente en el tramo inicial, un falso llano más bien, luego un largo descenso y terminando con un poquito de pista para retornar a casa y no superar los 30 km.

Todo salió a pedir de boca. En el comienzo de la ruta tomamos muchas precauciones para ir recuperando sensaciones encima de la bicicleta. Todo fue lento pero todo fue muy seguro que era lo que en esa salida primaba sobre todo lo demás. Llegamos hasta Villanueva disfrutando del pedaleo y del tiempo que nos regaló un día maravilloso. De Villanueva al puerto de Valdeavero picaba hacia arriba y fue el momento de más exigencia física para Arturo. Quede claro que él es un tío que hacía 100 km hace años pero que la falta de entrenamiento y mil problemas que han llovido dejan hasta Hulk sin tono muscular. Pero el tiempo todo lo arregla...ya lo podréis ver todos.




 Llegamos al puerto e hicimos el descanso del día. Recuperamos con algo de bebida y estiramos. Nos dimos la vuelta para encarar de nuevo a Villanueva, bajando muy ligeros los dos, fuerte en dos tramos concretos donde la bici se colocó a casi 50 km/hora. Atravesamos Villanueva y nos lanzamos a la mayor bajada del día hacia Azuqueca. Ahí Arturo me pidió que le pisara más que me comía la rueda trasera...Ya os digo que tiempo al tiempo... Desde allí volvimos a casa por pista muy asentada lo que nos permitió alcanzar nuestro objetivo de rodar en el primer test, disfrutar de la naturaleza y de la mejor compañía.

Volvió Hulk...que nadie diga luego que no avisé.


Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Villanueva de la Torre -  Puerto de Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 27,50 km.
Tiempo efectivo: 2h13'
Tiempo total: 08:30 - 11:00
Promedio: 35,12 km/hora.
Desnivel: 150 metros.
Terreno: pista-asfalto (15-85) %.

martes, 22 de julio de 2014

En canoa por las hoces del río Duratón. 19 de julio.


Nueva experiencia, nuevos motivos para vivir, para alegrarse y para animarse a probar deportes distintos, visitar entornos maravillosos, compartir el tiempo con gente que merece la pena, buena de corazón.

Medio Madrid ya había visitado esta zona maravillosa de Segovia y yo llevaba tiempo con muchas ganas de hacer una visita al entorno natural y a los pueblos para hacer un turismo gastronómico. La oportunidad llega cuando menos te la esperas. Cuando Tirso me ofreció hacer una ruta por las hoces del río Duratón en su canoa no dudé un instante. Las oportunidades no aparecen muchas veces, hay que cazarlas al vuelo. Me contó de lo que se trababa, de realizar una incursión en el río, entre buitres y paredes altas a ambos lados que engrandecen mucho el lugar y empequeñecen al visitante.

La mañana comenzó pronto, saliendo de casa a las 8h rumbo a Madrid a recoger a Tirso. Él ya preparado con las dos mochilas en las que va embalada la canoa las colocó en el maletero del coche y carretera y manta como suele decirse. A1 dirección Sepúlveda para allí comunicar que íbamos a estar en las hoces durante ese día. El pueblo es una pasada, maravilloso, lleno de asadores y con unas vistas espléndidas.


Desde allí nos trasladamos hasta Sebúlcor donde tuvimos que localizar el Portillo del Pez que es el acceso ya a la calita del río Duratón en el que se embarca para las rutas.

Accedimos a la playa y llegó el momento de montar la canoa. Cuando uno piensa en una embarcación piensa en piezas rígidas, sean de plástico, madera o metal. Pues mis ojos se llenaron casi de lágrimas al ver que lo que salía de las mochilas eran tubitos de metal y una gran lona...nada más!!! Pero cierto es que al final esos componentes formaron una canoa espléndida, amplia y segura. Costó más de la cuenta porque al montarla una de las piezas que hacen de suelo se desplazó y tuvimos que deshacer parte del trabajo hecho. Llegué a desesperarme un poco, es cierto, pero cuando echamos a navegar todo se me olvidó.




Ese fue el momento mágico del día. Empujar la canoa, remar unos metros y encontrarse en mitad del cañón...no sé cual es la palabra que define mejor lo que vi y sentí, pero si digo espectacular posiblemente me quede corto. La naturaleza tiene muchas formas que el hombre no disfruta a diario: esta es una de esas. Agua abundante en el río, color verde maravilloso, paredes altas a ambos lados llenas de buitreras, plantas acuáticas en el río. No sé cómo explicar todo...la maravilla que se presentó ante mis ojos.










Tirso había planificado muy bien el recorrido. Saliendo de la cala iniciamos nuestro recorrido hacia la derecha hasta llegar al punto 1 marcado en el mapa. Allí estaba el límite permitido, ya que todo en el parque está regulado para que todos disfrutemos, pero no molestemos al entorno. Hasta el punto 1 y el retorno hasta la playa fue un recorrido muy plácido donde la canoa se deslizaba sin apenas resistencia. Una vez pasado el punto de embarque nos dirigimos hacia el punto 2. Empezó a soplar el viento de forma racheada al principio y luego de manera contante y fuerte. Las hoces van haciendo curvas y por eso en algunos tramos el viento soplaba de cara y otros de espalda. Llegamos hasta el punto 2 y atracamos para comer. Bocadillo estupendo de tortilla y unas brevas que nos sirvió el mismo parque, la misma naturaleza al alcance de nuestra mano.









Embarcamos de nuevo y para ese tramo decidimos cambiar nuestro orden en la canoa, Tirso delante y detrás. Tuve que aprender a palear y corregir la dirección en un curso acelerado de 5 minutos, que fue el margen de tiempo que la naturaleza nos dio hasta que el viento comenzó a soplar de lo más fuerte. Lo pasamos mal en el retorno al embarcadero, tanto que en dos ocasiones por más que remáramos fuerte no fuimos capaces de avanzar ni un metro. Hubo que luchar mucho, pelear...pero es lo bonito de estos deportes, la improvisación.






Lo conseguimos y atracamos felizmente. Comenzaba a llover en un día que nos respetó en todo: cielo nublado, temperatura ideal y nada de lluvia. La vuelta a casa fue toda hablando de lo que vivimos en las hoces y aún a fecha de hoy llevo la sonrisa dibujada en mi cara. Que nadie se le olvide pasar por allí al menos una vez en su vida, me daréis las gracias por este consejo.

lunes, 21 de julio de 2014

Lo dificil de ser regular. 28 de junio.


Route 1.086.228 - powered by www.bikemap.net


Hace ya casi un mes que hice esta ruta y por falta de tiempo no he podido contarla en el blog. Aunque es una ruta que ya he repetido mil veces, no quiero dejar de subir todas y cada una de las que hago. Ya casi ni me acuerdo, para ser sinceros, pero lo cierto es que es la última que he hecho hasta la fecha y que tengo ya unas ganas locas de subirme de nuevo al pedaleo.

Recuerdo que el 28 de junio hizo algo de viento que me complicó algunos tramos y que la distancia no fue excesiva pero sí la suficiente para darme cuenta que estoy dejando mucho de lado mi deporte base, que es la bicicleta. Últimamente estoy más centrado en la carrera a pie porque requiere menos tiempo en el día a día y también porque estoy preparando una carrera para finales de septiembre.



El resto ahora está en conseguir la continuidad que necesito para hacer grandes rutas y con buenas sensaciones.

Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 34,31 km.
Tiempo efectivo: 1h34'
Tiempo total: 17:30 - 19:15
Promedio: 21,76 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (40-60) %.