martes, 29 de enero de 2013
Travesía blanca: test lapón. 26 de enero.
Cita ya tradicional con la sierra madrileña en fechas invernales, buscando nieve, frío, castigo físico, soledad... Tremenda paliza. Test de nivel para el próximo viaje de mis compañeros a Laponia. Para ello había que testear las pulkas gestadas y manufacturadas "made in Tirso". Una maravilla de la técnica y de la precisión del experto "Tirsodsen", que lleva acumulados muchos kilómetros de alta montaña, y rutas de riesgo en lugares inhóspitos.
En esta segunda edición grupal de la subida a la Cebollera, nos unimos (unirse significa mucho más que juntarse en situaciones adversas) dos locos de la montaña, Tirso y Santiago, y el que escribe. Las 7h30 de la mañana del sábado en el Puerto de Somosierra. Allí estábamos todos, sin flojear, sin dejar pasar un minuto para comenzar la travesía. Había que preparar las pulkas, acondicionarlas, terminar de montarlas con las ruedas, las varillas y las fijaciones. También los esquíes con las pieles de foca para evitar un deslizamiento peligroso. Todos estos asuntos previos nos retrasaron hasta la 9h, cuando finalmente partimos camino a la Cebollera.
Con una temperatura de 5º en el puerto, resultaba hasta molesto tanto equipamiento, ya que arrastrar las pulkas, aunque con poco peso, suponía un esfuerzo que implicaba un exceso de calor corporal. Dos pulkas y tres "mulos de arrastre". Santiago tiró de la suya en todo el recorrido, y la restante la arrastré yo durante los primeros 3 kilómetros, pasando el testigo de forma definitiva a Tirso para que fuera entrenando (que son ellos lo que viajarán a Laponia, que yo me quedo en Tierra Santa). La experiencia, debo reconocer, fue bonita pero muy dura. Conseguí llevarla hasta más allá del primer bosque, es decir, unos 3 km, y allí cambiamos los puestos. Ellos con sus esquíes y yo con las raquetas de nieve.
Había nieve en todo el recorrido, partes con 20-30 cm y otras por las que tuvimos que transitar que nos llegó a la cintura. El cielo a primera hora estaba cerrado pero tendía a abrirse tranquilamente, y el viento fue de más a menos a lo largo de la jornada. Así es que aprovechamos de forma increíble "la ventana" que la jornada nos ofreció.
Llegamos hasta la base de la Cebollera que realizamos el año pasado. Decidimos que con pulkas y esquíes era más razonable continuar por la pista hasta su fin y una vez allí determinar si subir o volver. Lo hicimos según los planes, entre pinares solitarios. Llegamos a la base de la montaña un km más hacia delante y allí se comenzó la subida.
Pido a todos los que lean este post un "hurra" por los valientes (¿incoscientes?) que tiraban de las pulkas. Vamos, si tirar en llano era ya sufrido...subir una rampa de 1,5 km con un desnivel de aupa, supone ser muy loco o muy valiente. Calzados de esquíes, Tirso y Santiago, subieron hasta la cima, sufriendo los agujeros en la nieve, el viento que comenzaba a entrar, el hielo que nos encontramos al ascender... nada pudo con ellos, y yo, justo detrás, captando todo con la cámara de fotos y sufriendo también mucho con las raquetas de nieve. El desnivel desestabilizaba las raquetas y todo el peso iba directo a los tobillos, que durante el tiempo de subida y bajada, tuve la sensación que perdería.
4h30' después de nuestra salida hicimos techo, cima "pulkeada" y como hiciera la edición anterior, "Tirsodsen" nos obsequió con un té ardiendo que fue mejor que el mejor café del mundo, os lo aseguro. Queda aquí constancia de que es la primera vez que se "pulkea" esta cima por dos montañeros "tarados".
Desde la cima las vistas son maravillosas, privilegiadas. Al norte la meseta, todo el norte de Castilla a nuestros pies, divisando al fondo la cordillera Cantábrica, con los picos nevados. Al este, la continuación de la sierra madrileña en la sierra alcarreña, la de Ayllón. Al sur, la capital con algunos de los edificios más emblemáticos al alcance de nuestros ojos. Y al oeste, el resto de sierra madrileña, con el embalse del Lozoya a tiro de piedra.
Varios grupos de excursionistas también aprovecharon el día, algunos con raquetas, otros acompañados de sus fieles perros y otros algo temerarios, que subieron con poco abrigo y zapatillas de deporte.
Volvimos sobre nuestros pasos para regresar a la civilización. Fue más suave que la ascensión, pero el cansancio que acumulaban ya nuestros cuerpos hizo que empezáramos a odiar la idea de estar en la nieve y a cerca de 9 km de nuestros coches. Hicimos parada en una fuente que hay en la base de la montaña para comer los bocadillos que habíamos preparado a eso de las 5h45' de la mañana, todo un ejercicio de locura.
A las 19h00 llegamos a los coches, rendidos, agotados... En cualquier caso, fue un día muy duro pero tremendamente inspirador por los paisajes, el compañerismo que se vive en esas situaciones y porque ir a la montaña es siempre una maravilla que no debemos dejar de realizar.
viernes, 4 de enero de 2013
Lección 1ª: No abandonar el deporte. 4 de enero.
Hoy para comenzar el año, he aprendido, o más bien he recordado, que el deporte es ante todo un ejercicio básicamente de constancia. Estas fechas navideñas nos dejan a todos con un master avanzado en gastronomía popular. A saber: asado de cordero, asado de cochinillo, lomo a la brasa, ibéricos, patés, langostinos y gambones, flanes y pastelitos, turrones, polvorones, mantecados, peladillas, roscas y rosquillas...y pasamos al apartado líquido: Riberas de Duero, Riojas, algún Albariño, algún que otro Tio Pepe para comenzar...y si todo esto ya no fuera suficiente, ahora se ha puesto de moda 20 años después el GinTónic...pues venga, otro GinTónic...
Todo esto unido a un mes de auténtica holgazanería ciclista, y si nos extendemos algo más, podemos decir que un trimestre de lo más pasivo...el resultado no puede sorprender a nadie y menos a mí que ya sé de lo que hablo.
Había que comenzar el año ciclista cuanto antes, pero tanta fiesta no me ha dejado ni un resquicio para ponerme a ello. Hoy, algo tarde para mis hábitos he pensado que era el momento adecuado. A las 11h00 me puse en marcha para hacer el anillo habitual de "Introducción al ciclismo", y si me sentía cómodo alargar con el circuito interior para extenderlo en 15 km más. Pues ha sido del todo imposible, porque a pesar de hacer 36 km mis piernas y todo mi ser, parecía haber atacado una etapa de 90.
Comencé todo hay que decirlo con algo de pereza, pensando y repensando si salir o quedarme en casa con los pies bien puestos encima de la mesa y con un buen libro entre mis manos. Al final, la lógica me empujó a comenzar ya mi año ciclista y puesto ya en los pedales me sentí cómodo, con buenas piernas. Sol en lo alto pero frío a poco que se tomaba algo de velocidad. Con todo el equipo de invierno enfundado mi cuerpo al poco de entrar en calor solo notaba el sudor y nada de frío. El tramo de tierra hasta Valdeavero estaba bastante bien con la excepción de un par de puntos muy encharcados que se podían vadear facilmente. Bajada hasta el pueblo y encarar hacia la N320 en Torrejón del Rey.
En todo el tramo recorrido ya notaba que mis piernas no eran mis piernas. Es decir, no eran las que yo dejé el año pasado, esas que movían la bicicleta con más fluidez y alegría. Bueno, me dije, es cuestión de echar más kilómetros. En la N320 comencé a subir los tramos de pendiente, engranando el plato mediano donde en otras ocasiones me servía el plato grande. Ya en la salida del la N320 hacia Quer hice la parada. Llevaba algo menos de 1h de recorrido para 21 km, y lo peor era que estaba harto de la bicicleta. Pensar que me faltaban aún 15 km para llegar a meta se me hizo un mundo, y eso es precisamente lo que llevo años sin sufrir en recorridos tan cortos.
Vuelta a la bicicleta para cerrar la etapa inicial del año. Bajada hasta Quer, donde siempre me ha rodado la bicicleta de maravilla hoy no iba. Llegué hasta Alovera y tomé las rectas que unen el pueblo con Azuqueca para buscar el tramo de tierra hasta casa.
Ha sido verdaderamente un ejercicio agotador el de hoy, pero que me hace recordar que no se puede dejar tanto el deporte si es que se quiere disfrutar de él. Primera moraleja del año.
Promedio pulsaciones: 130
Máximo pulsaciones: 164
Promedio calorías consumidas:728
Total calorías consumidas:984
Tiempo In Zone (150-182): 0h13
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca - Meco.
Distancia: 36,51 km.
Tiempo efectivo: 1h40'
Tiempo total: 11:00 - 13:10
Promedio: 21,95 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (20-80) %.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Apurando la luz del día. 5 de diciembre.
Tenía tantas ganas acumuladas que no esperé más que 24 horas para retomar el ejercicio en la bicicleta. Tenía pensado realizar la misma ruta de ayer, aunque si las circunstancias acompañaban lo extendería un poco más. Así hice al final, como siempre me ocurre cuando existe esa posibilidad.
Lo primero que noté al salir fue mucho frío, cansancio en las piernas y un viento norte más intenso que el de ayer. Mal plan para realizar la ruta completa, la extensa. La subida por el tramo de tierra hasta Valdeavero fue muy sufrido por el viento que venía de cara. Al final del tramo se divisaban unas grandes nubes negras que asustaban bastante, y al fondo, entre más nubes, la sierra de Ayllón y la madrileña. Preciosa estampa que debería de haber fotografiado, pero tener que parar, sacar el móvil una vez retirados los guantes...en fin, que da mucha pereza, pero algún otro día lo haré.
Bajé el puerto hacia Valdeavero con mucha precaución por el viento racheado que hacía inestable la bicicleta. Ya en la N320 el viento jugó a mi favor y pude tomar algo de oxígeno para mejorar los tiempos y las sensaciones. Quer, Alovera, Azuqueca y a poco más de 1km de Meco hice el parón para tomar una chocolatina, beber agua y soltar líquidos.
Me encontraba justo en el momento de decidir si extender la ruta o bien plegar velas. Ya digo, que normalmente voy a todo lo que hay...por eso tomé la decisión de extender. Subí a la bici y al poco de rodar me encuentro en mi camino con un gran rebaño de ovejas que no me dejaron ni un centímetro para adelantarlas. Así es que me vi en la exigencia de seguirlas como uno más del rebaño. Duró poco afortunadamente, tomando el desvío al camino que dirige a Villanueva.
El tramo es de ligera subida que no hice del todo lento. Lo que sí fue una odisea fue el tramo ya asfaltado entre Villanueva y la parte alta de Valdeavero. Unos pocos kilómetros donde lo pasé realmente mal, con el viento en contra y ya unas piernas que no estaban para más pedales. Sufrí lo que pude, aguanté el tipo y alcancé el punto de retorno por el tramo de tierra.
En apariencia todo estaba bien, si exceptuamos que se estaba haciendo muy tarde. Faltaban apenas 15 minutos para las 6 de la tarde y el sol ya se despedía hasta el día siguiente. Debía correr...qué digo, debía volar. Y yo sin piernas a esas alturas. Hice lo que pude por no perder mucho el ritmo, y afortunadamente el perfil me beneficiaba, con una ligera inclinación a mi favor.
Alcancé Meco ya sin sol visible aunque con algo de claridad. Las farolas ya estaban encendidas en el pueblo y el frío era ya de los que hacen pensar: "qué cojones hago yo en una bicicleta a estas horas...".
Lo principal es que he podido completar dos días estupendos junto a la bicicleta, volviendo a sentir esas sensaciones estupendas que genera el deporte al aire libre. Si además sumamos que al llegar al pueblo el aroma de las chimeneas te acoge como si fuera ya tu hogar, no hay que quejarse tanto. ¿No te parece?
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca - Meco - Villanueva - Valdeavero - Meco.
Distancia: 52,95 km.
Tiempo efectivo: 2h31'
Tiempo total: 15:15 - 18:00
Promedio: 21,04 km/hora.
Desnivel: 400 metros.
Terreno: pista-asfalto (25-75) %.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Invierno. 4 de diciembre.
Volví al pedal, al viento en la cara, a subir rampas, a divertirme sobre dos ruedas. Cosas de la edad y de las circunstancias de la vida me han llevado a no disfrutar de este placer durante un tiempo. Sin embargo, una vez que se vuelve se hace con todas las consecuencias.
Había que hacer una ruta corta, de toma de contacto. A pesar de no haber dejado de hacer deporte durante todo este tiempo, sí es cierto que no he realizado ejercicios aeróbicos específicos de ciclista, por lo que la prudencia es la mejor consejera en los retorno. Tomé la decisión de hacer la vuelta por Torrejón del Rey a Azuqueca y vuelta a casa. Buen primer test, sin lugar a dudas.
Lo primero que debí hacer fue sacar toda la artillería pesada en cuanto ropa de invierno. Guantes, culotte integral, chaqueta paravientos, braga. Y lo cierto es que no me sobró nada de lo que llevé puesto. El termómetro marcaba los 10º pero la sensación térmica era algo inferior, añadiendo el viento norte que sopla últimamente trayendo ese frío de la sierra ya algo nevada.
Las sensaciones fueron del todo buenas, con unas piernas nada cansadas y un terreno que acompañaba sin grandes charcos. El viento me retrasó en el primer tramo del recorrido ya que iba de cara, pero el resto del circuito fue más benévolo conmigo, ayudando en algunos sectores.
Completé el recorrido sin realizar parada alguna y deseando que llegara la próxima oportunidad de subirme a la KTM. ¡¡Vamos a por más kilómetros!!
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca de Henares - Meco.
Distancia: 36,84 km.
Tiempo efectivo: 1h36'
Tiempo total: 16h00 - 17h36
Promedio: 22,89 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (20-80) %.
miércoles, 10 de octubre de 2012
De Holanda a Pirineos. 7 de octubre.
Cuando tienes muchas ganas de hacer algo, todo es posible. "Sólo" es necesario aplicar muchas dosis de ilusión y esforzarse sin caer en el desánimo. Ésto vale para muchas situaciones de la vida y también, claro está, para el deporte. Si no consigo dedicar unas horas semanales al deporte me influye negativamente en mi día a día. El domingo, tras atracón de barbacoa el sábado, con un pequeño esfuerzo de madrugar, salí a hacer bicicleta. Dos meses después toqué cuestas de verdad, pendientes pronunciadas y exigentes. Fue mi particular tránsito de lo plano a la pendiente, de Holanda a Pirineos.
De modo imprevisible fuimos dos en la ruta. A Yoni no lo esperaba, pero antes de terminar el sábado se unió. Salí a las 8h30 de casa y en 15 minutos ya estaba en el punto de encuentro con Yoni. La mañana nos obligó a llevar prenda de manga larga en la parte superior y corta para abajo. Un punto de frescor que rápido desapareció. Sin embargo la elección de ropa fue la correcta, ya que en bajadas nos cubrió muy bien de llevarnos un enfriamiento y en subidas no fue demasiado incómodo.
Cruzamos Alcalá para acercarnos hasta las rampas de subida a Los Santos. Dos meses es mucho tiempo sin probar las mieles de este ascenso. Nos dedicamos a subirlo sin demasiado ímpetu. Llevamos pegados a nuestra rueda trasera durante el segundo tramo de ascensión, un todo terreno de la policía. La verdad es que se comportaron muy bien ya que nos siguieron sin intención de adelantarnos. Eso habría sido algo incómodo porque aunque el ancho de la pista es suficiente para poder adelantar, el terreno no es todo lo bueno que se necesita, y eso provoca que hay que ir buscando de lado a lado el terreno más compactado.
Tomamos la cumbre con sudores pero con satisfacción. Tenemos mejores piernas de lo que nos pensamos y sufrimos porque no vamos al mejor ritmo, pero eso llegará con unas poquitas sesiones más.
Encaramos la bajada hasta Anchuelo, divertida y excitante. La tierra bien pisada nos permitió arriesgar para alcanzar velocidad. Llegamos al pueblo y recargamos líquido en la fuente. Decidimos que la mejor opción para ese día sería subir el puerto que lleva a Villalbilla. Hacía muchos meses que no lo probábamos y fue duro de verdad. Una primera rampa de apenas 50 metros dura y una segunda de unos 200-300 metros durísima, que además incluye un suelo algo removido, lo que dificulta muchísimo el equilibrio. Conseguimos alcanza la cima sin caernos, y nos dejamos bajar hasta Villalbilla a todo trapo.
En Villalbilla tomamos la carretera en dirección a Alcalá, apenas 300 metros, para salirnos por el camino que lleva hasta Los Hueros. Una pequeña rampita, nada exigente, y el resto todo en semi bajada. Fuimos como motos, a todo tren, con desarrollos grandes para alcanzar velocidades de más de 35 km/hora.
En Los Hueros, cruzamos el pueblo y alcanzamos la bajada de El Zulema, siempre increible. De ahí a Alcalá, transitar por el paseo del río Henares, y cruzar Alcalá hasta el Santo Tomás. Nos despedimos pensando ya en la próxima salida. Y en 10 minutos ya descansando en casa, limpieza de KTM a manguerazo limpio y todo el domingo para disfrutar de la vida y del clásico de fútbol.
Promedio pulsaciones: 128
Máximo pulsaciones: 178
Promedio calorías consumidas:707
Total calorías consumidas:1.092
Tiempo In Zone (150-182): 0h26
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Alcalá - Los Santos de la Humosa - Anchuelo - Villalbilla - Los Hueros - Alcalá - Meco.
Distancia: 55,42 km.
Tiempo efectivo: 2h46'
Tiempo total: 08:30 - 11:40
Promedio: 19,95 km/hora.
Desnivel: 510 metros.
Terreno: pista-asfalto (80-20) %.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Viento de cara, viento de espalda. 23 de septiembre.
Misma ruta de la semana pasada pero acompañado por Yoni. Amaneció un día espectacular, limpio de nubes, con una temperatura fantástica para hacer deporte al aire libre. Quedamos a las 9h30 en mi casa pero pasaban ya los minutos y Yoni no aparecía. Después de contactar con él vía chat, nos encontramos a mitad de camino entre ambas casas, y dando yo media vuelta comenzamos la ruta.
Atravesamos Meco y tomamos el camino hacia Valdeavero. Yo ya estaba algo rodado de la semana anterior, pero Yoni llevaba un mes en el dique seco y le ha costado acabar con los ritmos que acostumbra. A mitad de tramo, vimos a dos bikers que se dirigían en nuestra misma dirección y que nos adelantaban bastantes cientos de metros. Siempre que tengo esta oportunidad de fijar un objetivo voy a por ello... y hoy lo intenté y conseguí. Los cacé bastante ante de terminar el tramo de tierra, antes de llegar a la carretera del puerto de Valdeavero. Mis piernas iban solas y me encontraba fenomenal.
Bajé el puerto ya con Yoni pegado a mis espaldas y nos condujimos hacia Torrejón del Rey. Torcimos para tomar la N320 y camino a Quer, con un puerto tendido y luego un repecho a mitad de camino. Todo iba bien hasta ese momento, hasta el instante que dejamos la N320 para girar hacia Quer.
Sería la dirección, o el abrigo de las lomas...pero al torcer quedamos sin protección y nos dimos de cara contra el viento que hasta ese preciso instante no habíamos notado. Probablemente lo habíamos llevado todo el camino a favor y en esas circunstancias es muy complicado apreciarlo. Pero la realidad se antoja firme, y tarde o temprano hay que afrontarla, nunca mejor dicho en nuestro caso concreto de hoy.
Yo solo odio algo más que la lluvia encima de la bicicleta. Sí, es el viento, que hace sufrir y odiar hasta este deporte que tanto nos apasiona. Ha sido duro de verdad, porque ya apenas nos hemos quitado esa sensación de agotamiento que te golpea cuando el viento, que hoy era a cada rato mucho más intenso, no deja un momento de recuperación.
Desde el desvío hacia Quer era todo bajada, pero hoy ha sido como subir un puertecito largo. Las bicicletas se paraban y no había que dejar de pedalear para avanzar. Bajar hasta Alovera y parar para reponer sólido y líquido ha sido una urgencia.
Cinco minutos de reflexión y a la carga que aún nos quedaba la mitad del recorrido. Como ya he dicho, ha sido un sufrimiento continuo, no pudiendo disfrutar del llano en asfalto que otras veces nos encanta. Atravesamos Azuqueca y por el camino de tierra a Meco, pero girar a derechas y subir por otro camino hacia Villanueva. Por estos tramos de tierra, tanto viento hacía ya que se levantaban cortinas de tierra que apenas nos permitían ver metros más allá nuestro. Hemos llegado a Villanueva y allí hemos coincidido con un grupo grande de bikers de carretera. ¡Qué fenómenos! Hemos intentado no perderles de vista y con mucho sufrimiento lo hemos conseguido. Ya, otra vez en la parte alta del puerto de Valdeavero, ellos han continuado de frente y nosotros hemos tomado el camino de tierra de vuelta a Meco.
Yo hoy lo he pasado a ratos bien a ratos mal por el sufrido viento, pero creo que ha merecido la pena. No sé si mi compañero pensará lo mismo ya que llevaba el sufrimiento reflejado en el rostro durante la segunda parte de la ruta... De todo se aprende, incluso de los días menos favorables.
Promedio pulsaciones: 126
Máximo pulsaciones: 174
Promedio calorías consumidas: 697
Total calorías consumidas: 2.038
Tiempo In Zone (150-182): 0h23
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca - Meco - Villanueva - Valdeavero - Meco.
Distancia: 58,54 km.
Tiempo efectivo: 2h54'
Tiempo total: 09:45 - 12:45
Promedio: 20,22 km/hora.
Desnivel: 400 metros.
Terreno: pista-asfalto (25-75) %.
domingo, 16 de septiembre de 2012
El retorno. 16 de septiembre.
Han sido muchos días sin disfrutar del pedaleo encima de mi KTM. ¡No aguantaba más! Dicen que los amores más reñidos son los más queridos...pues en mi caso solo me peleo con ella (con la bici, la KTM, quede claro...) cuando me toca subir(la) a lo más alto de los puertos de montaña.
No quiero ni contar los días que han pasado desde ese 5 de agosto, último contacto con la bicicleta, en el que ya intuía que tocaba el descanso estival. Hoy he realizado una salida en solitario, y como toma de contacto qué mejor que una etapa de distancia corta-media y de perfil suave. Elegí la circular tantas veces ya realizada por las cercanías de casa que me lleva a pasar principalmente por Torrejón del Rey, Azuqueca y Villanueva.
Las 8h00 era la hora pensada para levantarme pero al final, la falta de costumbre me ha llevado a trasladarla una hora más. A las 9h30 ya estaba encima de la bici y comenzaba mi día de retorno a la actividad. He acusado bastante la falta de rodaje, especialmente en los primeros 20 kilómetros, luego el cuerpo a "recordado" qué estaba haciendo y ya empapado en sudor he comenzado a forzar un poquito y a responder adecuadamente mi cuerpo.
El primer tramo de subida en tierra hasta Valdeavero ha sido sufrido. He llevado al alcance de la vista durante varios kilómetros a un grupo de bikers a los que he dado caza a falta de 2km para alcanzar la carretera. Los he pasado a mi ritmo, mientras ellos iban a tran tran...pero al poco he visto que me han alcanzado y pasado. Uno de ellos me ha confesado entre agónicos gestos de falta de aire que se habían picado, no sé todavía si entre ellos o conmigo...Lo cierto es que yo ni me dí cuenta de la jugada, y de haberlo hecho ni me habría excedido un poquito, ya que bastante tenía yo hoy con llegar enterito a casa.
Bajé el puerto que lleva a Valdeavero, ya por carretera, y enlazando pueblos pasé por Torrejón del Rey para comenzar el tramo de nacional hasta el desvío a Quer. Aquí el sube y baja me hizo un poco de pupa en las piernas, pero en general fue un dolo asumible y esperado. Bajada hasta Quer, continuando bajada hasta Alovera.
En estas bajadas noté que al pasar de los 30 km/h la rueda delantera vibraba algo dando pequeños golpes en el manillar. Creo que es cosa de un pinchazo que tuve la última vez que subí a la bici y que no he dejado del todo fina la rueda en su fijación. Lo miraré para la próxima salida.
En Alovera, tramo entre pueblos todo llano y sin tráfico para alcanzar Azuqueca y por el camino de tierra llegar a Meco, y sin echar pie a tierra, desviarme a la derecha por otro camino que me lleva a Villanueva. Alcancé el pueblo, lo atravesé y de nuevo por asfalto llegué hasta la parte alta del puerto de Valdeavero. Torcer a izquierdas y bajar por tierra hasta Meco ya ha sido un paseo.
Muy buenas sensaciones para ser el primer día después de mucho descanso. Hay que habituar a las piernas y al resto del cuerpo a hacer esfuerzos más grandes y con más intensidad. El tiempo obrará.
Promedio pulsaciones: 134
Máximo pulsaciones: 173
Promedio calorías consumidas:759
Total calorías consumidas:1.054
Tiempo In Zone (150-182): 0h22
Datos de la ruta:
Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca - Meco - Villanueva - Valdeavero - Meco.
Distancia: 53,23 km.
Tiempo efectivo: 2h14'
Tiempo total: 09:30 - 11:25
Promedio: 23,80 km/hora.
Desnivel: 400 metros.
Terreno: pista-asfalto (25-75) %.
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