jueves, 31 de julio de 2014

Vuelve Hulk. 29 de julio.


Route 2.726.050 - powered by www.bikemap.net

¿Quién no ha soñado alguna vez volver a ser un niño? Ser el niño que fuimos, el que corría en el barrio, el que se despertaba perezoso todas las mañanas para ir al colegio, el que mamá obligaba a comerse las legumbres, el que reía mil y una veces al día por cualquier motivo... Pero ese retorno sólo es posible si cerramos los ojos y comenzamos a soñar, a sentir el viento en nuestra cara al correr, a oír las risas de los amigos...

Puede que sea un sueño, pero hay sueños que se hacen realidad. Un sueño bonito, que saca la sonrisa fresca y radiante de las caras de los amigos, de los que te quieren. El 29 de julio mi amigo Arturo volvió a subirse a una bicicleta para sentir todo lo que él ya sabe pero no se acuerda. Arturo fue ciclista, vivió encima de una bici, pensando solo en los pedales y en rodar. La vida le ha castigado y obligado a abandonar ese amor durante muchos años pensando que nunca volvería a disfrutar de la esencia del ciclismo. Pero hay hombres y mujeres que están hechos de una pasta especial, de esa que ni tan siquiera los científicos pueden explicar porque igual ni va escrito en nuestros genes. Gente que si la vida les golpea una vez ellos la golpean dos veces...todo un ejemplo a seguir, para fijarse y tomar nota.

Yo tengo la suerte de haber conocido al Arturo ciclista, al de aquellos años. Era un panzer de la bicicleta subiendo y bajando...enorme energía. El de ahora está en período de adaptación y quiere ser mejor que aquel otro...Que nadie tenga la menor duda que lo conseguirá, que mejorará la versión inicial y conseguirá ser un biker a su máximo nivel.

Hace unas semanas me comentó que tenía decidido volver, que se compraría una bici a su gusto. Sus gustos son refinados, siempre lo fueron...siempre tuvo una bici montada y tres en piezas a cada cual mejor...Y en efecto, bici con doble suspensión y los componentes de lo mejor del mercado. Me dijo de hacer una salida de contacto y le preparé una a su medida, con una ligera pendiente en el tramo inicial, un falso llano más bien, luego un largo descenso y terminando con un poquito de pista para retornar a casa y no superar los 30 km.

Todo salió a pedir de boca. En el comienzo de la ruta tomamos muchas precauciones para ir recuperando sensaciones encima de la bicicleta. Todo fue lento pero todo fue muy seguro que era lo que en esa salida primaba sobre todo lo demás. Llegamos hasta Villanueva disfrutando del pedaleo y del tiempo que nos regaló un día maravilloso. De Villanueva al puerto de Valdeavero picaba hacia arriba y fue el momento de más exigencia física para Arturo. Quede claro que él es un tío que hacía 100 km hace años pero que la falta de entrenamiento y mil problemas que han llovido dejan hasta Hulk sin tono muscular. Pero el tiempo todo lo arregla...ya lo podréis ver todos.




 Llegamos al puerto e hicimos el descanso del día. Recuperamos con algo de bebida y estiramos. Nos dimos la vuelta para encarar de nuevo a Villanueva, bajando muy ligeros los dos, fuerte en dos tramos concretos donde la bici se colocó a casi 50 km/hora. Atravesamos Villanueva y nos lanzamos a la mayor bajada del día hacia Azuqueca. Ahí Arturo me pidió que le pisara más que me comía la rueda trasera...Ya os digo que tiempo al tiempo... Desde allí volvimos a casa por pista muy asentada lo que nos permitió alcanzar nuestro objetivo de rodar en el primer test, disfrutar de la naturaleza y de la mejor compañía.

Volvió Hulk...que nadie diga luego que no avisé.


Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Villanueva de la Torre -  Puerto de Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 27,50 km.
Tiempo efectivo: 2h13'
Tiempo total: 08:30 - 11:00
Promedio: 35,12 km/hora.
Desnivel: 150 metros.
Terreno: pista-asfalto (15-85) %.

martes, 22 de julio de 2014

En canoa por las hoces del río Duratón. 19 de julio.


Nueva experiencia, nuevos motivos para vivir, para alegrarse y para animarse a probar deportes distintos, visitar entornos maravillosos, compartir el tiempo con gente que merece la pena, buena de corazón.

Medio Madrid ya había visitado esta zona maravillosa de Segovia y yo llevaba tiempo con muchas ganas de hacer una visita al entorno natural y a los pueblos para hacer un turismo gastronómico. La oportunidad llega cuando menos te la esperas. Cuando Tirso me ofreció hacer una ruta por las hoces del río Duratón en su canoa no dudé un instante. Las oportunidades no aparecen muchas veces, hay que cazarlas al vuelo. Me contó de lo que se trababa, de realizar una incursión en el río, entre buitres y paredes altas a ambos lados que engrandecen mucho el lugar y empequeñecen al visitante.

La mañana comenzó pronto, saliendo de casa a las 8h rumbo a Madrid a recoger a Tirso. Él ya preparado con las dos mochilas en las que va embalada la canoa las colocó en el maletero del coche y carretera y manta como suele decirse. A1 dirección Sepúlveda para allí comunicar que íbamos a estar en las hoces durante ese día. El pueblo es una pasada, maravilloso, lleno de asadores y con unas vistas espléndidas.


Desde allí nos trasladamos hasta Sebúlcor donde tuvimos que localizar el Portillo del Pez que es el acceso ya a la calita del río Duratón en el que se embarca para las rutas.

Accedimos a la playa y llegó el momento de montar la canoa. Cuando uno piensa en una embarcación piensa en piezas rígidas, sean de plástico, madera o metal. Pues mis ojos se llenaron casi de lágrimas al ver que lo que salía de las mochilas eran tubitos de metal y una gran lona...nada más!!! Pero cierto es que al final esos componentes formaron una canoa espléndida, amplia y segura. Costó más de la cuenta porque al montarla una de las piezas que hacen de suelo se desplazó y tuvimos que deshacer parte del trabajo hecho. Llegué a desesperarme un poco, es cierto, pero cuando echamos a navegar todo se me olvidó.




Ese fue el momento mágico del día. Empujar la canoa, remar unos metros y encontrarse en mitad del cañón...no sé cual es la palabra que define mejor lo que vi y sentí, pero si digo espectacular posiblemente me quede corto. La naturaleza tiene muchas formas que el hombre no disfruta a diario: esta es una de esas. Agua abundante en el río, color verde maravilloso, paredes altas a ambos lados llenas de buitreras, plantas acuáticas en el río. No sé cómo explicar todo...la maravilla que se presentó ante mis ojos.










Tirso había planificado muy bien el recorrido. Saliendo de la cala iniciamos nuestro recorrido hacia la derecha hasta llegar al punto 1 marcado en el mapa. Allí estaba el límite permitido, ya que todo en el parque está regulado para que todos disfrutemos, pero no molestemos al entorno. Hasta el punto 1 y el retorno hasta la playa fue un recorrido muy plácido donde la canoa se deslizaba sin apenas resistencia. Una vez pasado el punto de embarque nos dirigimos hacia el punto 2. Empezó a soplar el viento de forma racheada al principio y luego de manera contante y fuerte. Las hoces van haciendo curvas y por eso en algunos tramos el viento soplaba de cara y otros de espalda. Llegamos hasta el punto 2 y atracamos para comer. Bocadillo estupendo de tortilla y unas brevas que nos sirvió el mismo parque, la misma naturaleza al alcance de nuestra mano.









Embarcamos de nuevo y para ese tramo decidimos cambiar nuestro orden en la canoa, Tirso delante y detrás. Tuve que aprender a palear y corregir la dirección en un curso acelerado de 5 minutos, que fue el margen de tiempo que la naturaleza nos dio hasta que el viento comenzó a soplar de lo más fuerte. Lo pasamos mal en el retorno al embarcadero, tanto que en dos ocasiones por más que remáramos fuerte no fuimos capaces de avanzar ni un metro. Hubo que luchar mucho, pelear...pero es lo bonito de estos deportes, la improvisación.






Lo conseguimos y atracamos felizmente. Comenzaba a llover en un día que nos respetó en todo: cielo nublado, temperatura ideal y nada de lluvia. La vuelta a casa fue toda hablando de lo que vivimos en las hoces y aún a fecha de hoy llevo la sonrisa dibujada en mi cara. Que nadie se le olvide pasar por allí al menos una vez en su vida, me daréis las gracias por este consejo.

lunes, 21 de julio de 2014

Lo dificil de ser regular. 28 de junio.


Route 1.086.228 - powered by www.bikemap.net


Hace ya casi un mes que hice esta ruta y por falta de tiempo no he podido contarla en el blog. Aunque es una ruta que ya he repetido mil veces, no quiero dejar de subir todas y cada una de las que hago. Ya casi ni me acuerdo, para ser sinceros, pero lo cierto es que es la última que he hecho hasta la fecha y que tengo ya unas ganas locas de subirme de nuevo al pedaleo.

Recuerdo que el 28 de junio hizo algo de viento que me complicó algunos tramos y que la distancia no fue excesiva pero sí la suficiente para darme cuenta que estoy dejando mucho de lado mi deporte base, que es la bicicleta. Últimamente estoy más centrado en la carrera a pie porque requiere menos tiempo en el día a día y también porque estoy preparando una carrera para finales de septiembre.



El resto ahora está en conseguir la continuidad que necesito para hacer grandes rutas y con buenas sensaciones.

Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 34,31 km.
Tiempo efectivo: 1h34'
Tiempo total: 17:30 - 19:15
Promedio: 21,76 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (40-60) %.
 
 

viernes, 16 de mayo de 2014

San Isidro Biker. 15 de mayo.


Route 2.603.162 - powered by www.bikemap.net

Cuando una oportunidad se presenta hay que agarrarla al vuelo. No es frecuente disponer de todo un día para uno mismo, y cuando eso ocurre hay que aprovechar la ocasión al máximo, dedicando el tiempo a lo que más te gusta. En mi caso son muchas las aficiones que tengo...lectura, cocina, deporte, jardinería...pero es el deporte y la bicicleta en particular lo que más tiempo demanda. Todo el mundo dice que el 15 de junio es San Isidro Labrador...y yo a partir de ahora lo voy a bautizar como San Isidro Biker, porque para mí es una gran oportunidad de dedicarle todo el día a esta afición.

Como todo el día era para mí decidí que era el día que hacer, o al menos intentar, algo a lo grande. ¿Y qué es grande...? Para mí, alcanzar los 100 kms en una etapa. Por eso, había que organizar una ruta lo suficientemente larga para superar la cifra mágica, y por otro lado que el recorrido no se alejara mucho de casa para, en el caso de no soportar el esfuerzo, poder terminar con seguridad. Creo que acerté, ya que en el km 73 ya estaba de regreso en Meco y con opciones de retirarme o continuar.

A las 10 de la mañana salí de casa con todo el ánimo del mundo...no a comérmelo. Alcancé Alcalá por el camino del Santo Tomás y atrevesé la city con cuidado. Se nota que muchos de los alcalaínos trabajan en Madrid porque había bastante tráfico. Poco a poco llegué a la base del primer puerto del día: la subida a Los Santos. Como mi objetivo del día estaba en superar los 100, me tomé con calma todas las cuestas, subiendo con plato mediano y el piñón más grande de mi KTM. De este modo, la exigencia es grande pero no excesiva. De ningún modo quería extresar demasiado las piernas, sí exigirlas pero no quemarlas antes de tiempo.

La subida fue buena, por el camino recto que lleva hasta la carretera de Los Santos a la A2, ya en su tramo final, antes de hacer las dos curvas últimas de entrada al pueblo. Desde el mirador que hay justo encima de la curiosa plaza de todos del pueblo hice una foto y me tomé el primer respiro del día.


Terminé la subida hasta alcanzar el camino de bajada del puerto por el otro lado, el que lleva hasta Anchuelo. Como siempre, esta bajada es todo adrenalina con mucho cuidado. Lo disfruté mucho y sin sustos, que es lo más importante. Antes de llegar al pueblo, tomé el desvío a la derecha, en dirección al Parque Natural de los Cerros de Alcalá. Un sube y baja contínuo picando en general hacia arriba. En la puerta de entrada al Parque giré a la izquierda para tomar el camino de bajada hacia Los Hueros.

Este camino lo he utilizado poco y hace mucho tiempo. Me sorprendió lo bien que está conservado ahora mismo. La bajada, tendida, sin grandes desniveles, me relajó mucho. Tras cruzar dos carreteras, la de Anchuelo y luego la de Villalbilla, llegué a Los Hueros donde sin parar continué hacia las urbanizaciones que llevan hasta El Zulema con su bajada trepidante. Abajo me dirigí hasta el parking del Parque Natural donde hice mi segunda parada. Más chocolatina y más bebida.

Tocaba la segunda subida del día, más bien un rompe piernas de sube y baja duro que termina en una subida final dura, donde hay que agarrarse al manillar y apretar todo lo que uno tenga a su disposición. El terreno está fabuloso en el Parque...hace tiempo que lo arreglaron y sigue aguantando sin socavones ni grandes agujeros. Salí del parte por la puerta de arriba y deshice el recorrido anterior hasta llegar al cruce de Anchuelo.

Comienzo de la tercera subida del día. Una subida en tres escalones, larga y dura, exigente ya con el calor que hacía. Seguía con mi estrategia de no quemar mis piernas antes de tiempo, por lo que subía ritmo sin darme ningún calentón innecesario. Aún así, la subida es la subida, y alcanzar la cima es solo cuestión de sufrimiento...que esto no es el Circo ;-) Decidí hacer toda la bajada por la ruta larga, la que bordea la montaña y ya abajo hacer otra parada más. La bajada, siempre emocionante, esta vez estaba peligrosa de verdad. Ahora mismo hay unos cortes en el camino que son muy peligrosos. Con cuidado no pasa nada, pero alguno se puede llevar un buen susto si no tiene la debida precaución. De nuevo parada, chocolatina, más agua y fotografías.




En ese punto mi contador de kilometraje marcaba ya los 55 km, el sol apretaba y las piernas hasta ese momento sin ningún dolor, ya comenzaban a sentir el tiempo de ejercicio. Llegué a Alcalá para dirigirme hasta Meco por el camino de tierra del Santo Tomás. Tuve que hacer otra parada técnica, ya la penúltima, en Meco para estirar las piernas y la espalda, y volver a comer una nueva chocolatina. En toda la ruta me bebí los dos litros de agua de mi bolsa y lo cierto es que debí de haber echado también el bidón, porque al final sí lo eché en falta.

Pues continué camino saliendo de Meco hacia Villanueva. Ya todo lo que quedaba por delante era asfalto y eso me animó mucho. Empezaba a estar agotado, dolores en espalda y piernas, con mucho calor...pero yo necesitaba alcanzar mi reto y en estos detalles es donde se aprende a sufrir y a luchar por lo que uno desea en la vida. Por lo tanto, no miré hacia atrás y me lancé a continuar. En Villanueva giré hacia la carretera de Valdeavero. Este tramo fue duro, por el cansancio, por el calor y porque noté algo de aire en contra. Más lento de lo habitual llegué hasta el puerto de Valdeavero donde respiré hondo y me tiré de cabeza aprovechando su pendiente y sus curvas. Pasé Valdeavero y llegué hasta Torrejón del Rey donde ya hice mi última parada, absolutamente necesaria. Y desde ahí ya sin parar a casa. Lo más duro fue subir el puerto de Valdeavero, que siempre es exigente pero también es maravilloso ver las curvas. Desde arriba ya solo fue intentar deslizar la bicicleta para ir sostenidos a 30 km/h.



Lo conseguí y llegué a casa. Muerto y feliz, agotado y contento, sin fuerzas pero con ganas de más. En casa me dí cuenta que me había quemado brazos y piernas. Al salir no pensé en que el sol apretaría tanto y ahora estoy a base de AfterSun...bueno, siempre hay que aprender de los errores...Esperando ya la próxima salida, el próximo reto.

Datos de la ruta:


Recorrido: Meco - Alcalá - Los Santos - Anchuelo - Parque Natural - Los Hueros - El Zulema - Parque Natural - Anchuelo - Los Santos - Alcalá - Meco - Villanueva - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva - Meco.
Distancia: 104,46 km.
Tiempo efectivo: 5h11'
Tiempo total: 10:00 - 16:00
Promedio: 20,12 km/hora.
Desnivel: 910 metros.
Terreno: pista-asfalto (70-30) %.
































martes, 13 de mayo de 2014

De paseo. 8 de mayo.


Route 1.086.228 - powered by www.bikemap.net

Hay que volver...hay que volver...hay que volver... se repite en mi cabeza y en mi estado de ánimo. Quiero volver a hacer puñados de kilómetros, recorridos largos y exigentes, duros de esos que te dejan roto pero con una sonrisa estupenda en la cara. Vamos a conseguirlo, eso es seguro, aunque me lleve tiempo y de nuevo una adaptación imprescindible a horas encima de la bicicleta.

Salí con la intención de estirar las piernas, sin ninguna pretensión. El recorrido de lo más cómodo, muy cerca de casa para no prolongar mucho la salida. La única sorpresa fue que en el tramo de tierra Meco-Valdeavero lo están arreglando, pero justo ahora está peor que antes del inicio de las obras. Toda la tierra removida ha sacado al aire grandes piedras que complican mucho rodar con seguridad. Espero que cuando terminen, dejen una autopista para las bicis, donde podamos disfrutar con seguridad.

Como digo, la ruta fue ligera y agradable. Llegar a Valdeavero, prolongar hasta Torrejón del Rey y vuelta para subir el puerto de Valdeavero. Éste fue el único tramo de exigencia. Me encanta el puerto, tanto de bajada como de subida. Arriba me deslicé hasta Villanueva y continué la larga bajada hasta Azuqueca, alcanzando los 50 km/h sostenidos sin apenas necesidad de pedalear.




Luego regresé a casa por el camino de tierra que cruza la R2, con mucho bache y bastante gente caminando y corriendo por este tramo.

Pocos kilómetros pero es necesario hacer una introducción al pedaleo progresiva, acostumbrando al cuerpo a incrementar horas de sillín y manillar. ¡Vamos a más!

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - - Meco.
Distancia: 34,31 km.
Tiempo efectivo: 1h34'
Tiempo total: 17:30 - 19:15
Promedio: 21,76 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (40-60) %.

jueves, 24 de abril de 2014

Volvemos al mundo del pedal. 18 de abril.


Route 2.570.292 - powered by www.bikemap.net

Después de una prueba exigente y dura siempre es aconsejable realizar un descanso prolongado, más de lo que inicialmente puede parecer razonable. El cuerpo y también la mente necesitan del reposo, de la calma y de sentirse de nuevo lleno de energía para plantear nuevos objetivos, nuevos desafíos a los que nos vamos a enfrentar, sean sobre ruedas, corriendo, subiendo montañas o lo que sea necesario.

Doce días después de realizar la Media Maratón Villa de Madrid, ya sin ningún dolor en músculos y articulaciones, tenía ansias de hacer algo de deporte. Lo mejor es volver paulatinamente a adquirir el ritmo, las sensaciones que tanto definen el día. Por eso volví al pedal, que es más suave que la carrera, y por eso también decidí realizar un circuito sin excesivos desniveles y todo de asfalto, que siempre facilita el pedaleo.

Por la mañana ya hice una caminata de unos 14 kilómetros, pero eso no me detuvo para salir a pasear la bicicleta. Total, era un recorrido sencillo y relativamente ligero. A las 6h30 ya estaba fuera, vestido con la ropa de verano y disfrutando del aire en la cara. El recorrido fue amable conmigo pero no así el viento, que sin ser abrumador, sí que lo noté en algunos tramos donde me hacía ir bastante más lento del ritmo normal.

Llegué a Villanueva y desde allí lentamente por el aire en contra empecé una ligera subida hasta llegar al puerto de Valdeavero. Bajé pero sin disfrutarlo mucho por esas rachas de aire que me zarandeaban y alcancé Torrejón del Rey. Rodeé la rotonda del Ahorramas y vuelta hacia el puerto de Valdeavero. Subida lenta a pesar de llevar el aire a favor ahora. El puerto, de unos 2 kilómetros, cuando estás fino lo subes genial, pero cuando falta chispa hay que echarle solo un poco de paciencia, porque no es duro en exceso.

Arriba encaré la ligera bajada hacia Villanueva pero ahí sí que lanzado porque el aire me empujaba mucho. Sí que disfruté mucho este tramo, ajustándome al manillar para evitar al máximo la fricción del viento. Atravesé Villanueva siguiendo la bajada hasta Azuqueca, dando todo lo que el desarrollo permite, disfrutando...

En Azuqueca hice un circuito urbano, primero hacia la izquierda en dirección Alovera y luego regresando sobre lo rodado en dirección Meco, para volver a la rotonda inicial y comentar la subida hacia Villanueva. La subida fue casi lo más duro del día, porque es bastante larga y progresiva...pero se hace muy muy larga.

Alcancé Villanueva y ya en el camino a Meco me paré junto al riachuelo que discurre por el camino y fotografié tanto el paisaje como mi bici. La KTM después de pasar por las manos de Carlos para su ajuste y limpieza, quedó nueva. Y digo nueva de verdad...increíble la limpieza en todos los componentes, que me daba la sensación de sacarla de la tienda cuando la compré.




Desde allí hasta casa fue un paseito ya suave para recuperarme del esfuerzo. Excelente salida, y espero de verdad que comience ya a subir en horas, kilómetros e inclinaciones mis entrenamientos.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Villanueva de la Torre - Valdeavero - Torrejón del Rey - Valdeavero - Villanueva de la Torre - Azuqueca de Henares - Villanueva de la Torre - Meco.
Distancia: 43,88 km.
Tiempo efectivo: 1h50'
Tiempo total: 18:30 - 20:30
Promedio: 23,81 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (0-100) %.

jueves, 10 de abril de 2014

Media Maratón Villa de Madrid 2014. 6 de abril.


Route 2.549.173 - powered by www.runmap.net

Tenía que pasar, estaba escrito que alguna vez había que correr una Media. Elegir, siempre hay que elegir la mejor de las alternativas, y por eso pensé que había que hacer algo grande en Madrid, con mucha gente y a ser posible rodeado de amigos.

En enero empecé a lanzar el globo sonda a algunos de mis amigos, aquellos que yo pensaba no iban a arrugarse en este reto personal. Porque no hay que olvidarse que es una lucha personal contra el crono, contra ti mismo. Aquí no importa si entras el 3.000 o el 12.000...aquí lo importante es ser capaz de cubrir la distancia, a ser posible sin pararse y al mejor ritmo que el cuerpo te permita. En un primer sondeo los que opinaban a favor fueron muchos, pero al final no todos acudieron a la cita. Seguro que a la próxima ni se lo piensan y se presentan.

Así, los entrenamientos comenzaron en enero. El grupo de amigos nos conectamos todos a la app para móviles Endomondo y ahí creamos un reto para saber quien acumulaba más kilómetros antes de la prueba. Fue emocionante y motivador. De alguna manera así sigues los entrenamientos del resto, aprendes y además, te exiges. En esta faceta fue mi amigo de la infancia Roberto el que acumuló una locura de kms., casi los 300 antes de la prueba. Luego yo que llegué a los 180 y finalmente el tercer cajón fue para César que alcanzó los 115. Al resto ya no les menciono porque no se lo merecen... ;-) al quedarse todos por debajo de los 100 kms., acumulados.

Mis entrenamientos fueron complicados. Yo nunca fui un corredor de fondo, más bien todo lo contrario. De jovencito era de los más rápidos en las pruebas de velocidad, de salto y alguna por el estilo. Pero cuando había que afrontar el famoso kilómetros me quedaba de los intermedios. Sin embargo, con la edad nos vamos haciendo más diesel...perdemos explosividad y se gana en aguante. Antes de comenzar con los entrenamientos para la Media, mis entrenamientos eran de 1 ó 2 sesiones semanales de 6 a 10 kms. En alguna ocasión hice alguna especial de 18 kms., pero para nada son mis distancias habituales esas tan largas. Sin embargo, afrontar un reto de una Media exige acostumbrar al cuerpo y a la mente a distancias más largas y de más tiempo. Lo que podemos resumir en un: "Aprender a sufrir".

Por eso había que plantearse 2 ó 3 salidas semanales de 10 a 16 kms. Y así estuve durante un mes, aprendiendo lo que suponen esas distancias, en la mente, en el físico, en todo. Y todo fue bien hasta que el sobre entrenamiento me llevó a pequeñas lesiones y molestias, que me llevaron a parar durante tres semanas. Pero ese inicio fue bueno, porque pude hacer fondo, llegar hasta los 15 y saber ya dentro de mí que era posible acabar con buen ritmo una Media. A partir del parón obligado, mis salidas fueron más reducidas, más controladas.

El resto de compañeros intentaban todos también probarse en distancias cada vez más largas que conllevara más tiempo de carrera. Todos excepto uno: Roberto. Este chico va por libre en cuanto a lo que se refiere la lógica del cuerpo...Sus entrenamientos eran motivo de risas y aplausos por parte del resto, porque la verdad, es que ha devorado kilómetros como nadie. ¡¡Bravo Roberto!!

Y llegó el día 6 de abril, el marcado en nuestros calendarios. Quedamos en madrugar para así no tener problemas de última hora. Estiramos y calentamos durante media hora, rodeados de miles de personas, todas también con dorsales de la Media y la de 5.000. Una fiesta del deporte increíble en el parque de El Retiro. Quince minutos antes de que dieran las 9 de la mañana nos situamos ya en el punto de salida. Como todo está tan bien organizado, cada cual se podía situar en su cajón más idóneo. Nosotros decidimos estar juntos y salir en el cajón que nos venía más a mano, el de 1h55' Hicimos ese gesto de unión que todos los equipos hacen de juntar las manos antes de un reto y ya estábamos listos para partir.



Comenzó la prueba a las 9h15 pero nosotros, al estar tan retrasados salimos unos 10 minutos más tarde. Muchísima gente delante nuestra que nos obligó a ir zigzagueando continuamente, a casi detenernos en algunos tramos de estrechamientos, a no coger nuestro ritmo real de carrera. Ese fue el mayor problema que yo ahora recuerdo y que para el futuro hay que remediar. Hay que situarse mucho más adelantados para evitar tener tanta gente tapando nuestro ritmo.



Mi carrera, que es la que yo puedo contar fue increíble. Y no solo fueron mis sensaciones, fueron los números los que hablaron. Los números no engañan y al final de la Media conseguí un tiempo medio por kilómetro de 4:50, para terminar en 1h42'00' además de mejorar mi marca de los 10.000 dejándola por debajo de los 46 minutos, o también de correr más de 13 kms en una hora. Son datos que coinciden con mis sensaciones de carrera.

Es cierto que la gente, el resto de participantes, te llevan en volandas por todo el recorrido. Recuerdo que al pasar por las Torres de Plaza de Castilla estaba absurdamente fresco cuando casi había recorrido ya 10 kms. Luego el tramo de aproximación hasta El Retiro fue un continuo sube y baja, con tendencia hacia abajo, pero que en momentos puntuales hacía pupa. Y llegar a El Retiro y bajar por Menéndez Pelayo fue un balón de oxígeno tremendo. El calor me estaba empezando a dañar, sudando como si no hubiera mañana.

Todo fue bien hasta que hubo que encarar la subida a Alfonso XII. Ahí acabó mi camino de rosas y comencé a comer espinas. No tengo palabras para decir lo mal que lo pasé subiendo el primer tramo, corto pero durísimo. Mucha gente se hacía a un lado e intentaba subirlo a pie, con tranquilidad. Yo me resistí y mi corazón lo pagó mucho. Me entró un agobio tremendo. A la altura del Casón del Buen Retiro estaba realmente muerto y no veía la hora de terminar. Puse todo lo que tenía, que ya no era mucho, y conseguí alcanzar meta.

Nos reunimos todos en el punto de encuentro que habíamos fijado de antemano, y ahí nos abrazamos y sonreímos, nos contamos cada una de nuestras historias. Fue una verdadera fiesta a la que os animo a participar a todos.