domingo, 8 de diciembre de 2013

Regalos de la vida. 7 de diciembre.


Route 2.390.403 - powered by www.bikemap.net

Cuando la vida se pone caprichosa, tanto para lo bueno como para lo malo, tan sólo se puede intentar suavizar el camino cuando se trata de situaciones malas, o se puede intensificar cuando de lo que se trata es algo bueno. El sábado disfruté cada segundo de mi ruta en bici, y no tanto por lo bonito del terreno, que realmente se trata de un recorrido precioso, sino que el disfrute vino de la mano de la compañía que llevé. Roberto, podemos decir que amigo de pañales, con el que he vivido muchos años y muchas situaciones, en la niñez y en la juventud, ha vuelto a mi vida después de veinte años. Facebook nos reencontró hace poco tiempo y el deporte nos ha unido ahora más que nunca. Le pega a todo y sí, también a la bicicleta.

Así es que el sábado, fue muy especial, espectacular. Empezando por el clima, frío pero soleado y sin viento, algo básico en las dos ruedas. El recorrido fue una variante del que habitualmente utilizo para iniciar los períodos de entreno. Incrusté más pista y menos asfalto, y esa fue la clave.

Todo el recorrido fue a un ritmo tranquilo, disfrutando de la conversación, aunque sí que tuvimos algún momento para pegarnos con la bicicleta, que de eso también se trata. Salir de Meco hacia Valdeavero a un ritmo tranquilo, calentando los músculos y tomando las sensaciones de la mañana. Las dos rampas que se encuentran en el camino nos vinieron fantásticas. Llegados a la parte alta del puerto de Valdeavero lo bajamos con algo de precaución por si había algún tramo húmedo, aunque la falta de coches fue fantástica para ya en la zona soleada dejarse tirar hacia abajo.

En el pueblo, callejeamos para tomar pista hacia Valdeaveruelo, que apenas se encuentra a más de 1 km de Valdeavero. Allí, atravesamos el pueblito y cruzamos la N320 para circundar la urbanización Sotolargo. La ida por el lateral izquierdo fue algo complicada porque había mucho canto rodado bastante grande y también porque el sol no llegaba hasta allí cubierto por la vegetación. Por eso nos encontramos con grandes charcos helados que había que bordear cuidadosamente. Paramos un momento para disfrutar del paisaje y tomar unas fotos.




Mirando el gps pudimos ver el final del tramo, girar a la derecha para bajar por el otro lado de nuevo a la N320. Este otro lateral estaba del todo seco ya que el sol incidía directamente. Además estaba libre de piedras y la vegetación era algo diferente a la del otro lado, más baja pero preciosa. Verdes por todos lados y unos olores a naturaleza que extraña tan cerca de las grandes ciudades.

Llegados de nuevo a la N320 tomamos carretera, apenas 1 km, para dejarla de nuevo en la antenas que hay a esa altura de la nacional. Por ese camino, bajando y disfrutando llegamos hasta el polígono industrial de Quer. Desde allí ya bastante carretera, libre de coches, nos lanzó en bajada a tumba abierta hasta Alovera. Salimos de Alovera, cruzamos Azuqueca y entramos en el tramo de tierra que le une a Meco para llegar a casa muy felices por el recorrido, el perfil, el entorno que nos encontramos y de apuntarnos la primera de muchas más.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Valdeavero - Valdeaveruelo - Urbanización Sotolargo - Quer - Alovera - Azuqueca de Henares - Meco.
Distancia: 46,78 km.
Tiempo efectivo: 2h39'
Tiempo total: 9:20 - 12:15
Promedio: 17,61 km/hora.
Desnivel: 290 metros.
Terreno: pista-asfalto (50-50) %.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Día dos del retorno. 3 de diciembre.


Route 2.388.509 - powered by www.bikemap.net

Aprovechando la semana de vacaciones, decidí no ceder ningún día a la pereza. Levantarse pronto no es una de mis virtudes, aunque sí es el tesón y la obstinación en alcanzar objetivos. Haciendo una mezcla de ambas condiciones conseguí salir el martes también en bicicleta. Dos días consecutivos rodando, algo de lo que hace meses que no he podido disfrutar.

El buen tiempo incita a ello. Diciembre frío pero soleado y sin viento. Condiciones idóneas para comer kilómetros en pista o asfalto, da igual. Como eso de repetir no va conmigo, encaré uno de los destinos más complicados de mi zona de "trabajo ciclista": Los Santos de la Humosa. Y a pesar de estar muy fuera de forma, todo en esta vida se puede conseguir, de un modo más rápido o más lento. Así es que con ese afán puse rumbo hacia las alturas.

Salir de casa y subirse a la bici fue ya un dolor en esa zona de apoyo... La falta de costumbre y que la badana empieza a tocar a su fin, me condicionó la primera parte del recorrido por pista muy irregular y en consecuencia, recibiendo golpes en cada metro que avanzaba.

La subida a Los Santos fue como ya supuse más lenta de lo esperado, con plato mediano y jugando con los piñones más grandes para no subir de vueltas mi corazón. Alcancé la carretera por el tramo recto, y arriba ya pensé en volver sobre mis pasos pero no de forma directa, sino por el otro ramal de subida al pueblo, por el que muere en la plaza de toros. Cuando llegué arriba, justo en la carretera asfaltada, hice una parada obligada y necesaria. Sufrí como un perro hasta poder disfrutar de toda la panorámica que ofrece la altura, todo el valle del Henares con sus pueblos, la A2 y las vías del tren en versión maqueta, y al fondo Madrid con sus torres y la sierra madrileña.



He dicho que el tiempo acompañaba y es muy cierto. Sin embargo, en la bajada y en las zonas de sombra el frío apretaba mucho, especialmente en el pecho. Aunque se viste con ropa técnica, preparada para transpirar y abrigar al mismo tiempo, las bajadas son peligrosas porque no se genera calor en el cuerpo y sin embargo el aire frío entra con facilidad. Además, la bajada en este caso la tuve que hacer con más cuidado ya que las pastillas de freno han llegado al fin de su vida. Tengo que cambiarlas inmediatamente ya que no es algo con lo que se pueda jugar.

El último tramo del recorrido hasta llegar a casa se me hizo bastante largo y llegué muy cansado. 52 km de la jornada del lunes mas los 40 de la jornada del martes me llevó al límite.

Contento con el resultado de los dos días y ya pensando en más destinos para ir tomando ritmo.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Alcalá de Henares - Los Santos de la Humosa - Alcalá de Henares - Meco.
Distancia: 40,59 km.
Tiempo efectivo: 2h05'
Tiempo total: 10:50 - 13:00
Promedio: 19,38 km/hora.
Desnivel: 300 metros.
Terreno: pista-asfalto (50-50) %.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Quiero volver. 2 de diciembre.


Route 1.406.987 - powered by www.bikemap.net

Después de mucho tiempo sin mantener este blog, vuelvo con infinitas ganas de hacer mucho deporte y de contar aquí mis sensaciones. Desde la última entrada a la actual he realizado tres salidas con mi bicicleta, pero por ser rutinarias y además muy aisladas, puedo darlas por olvidadas. Hoy comienzo (o quiero comenzar definitivamente) una nueva etapa de consolidación en la bici, de constancia, de continuidad semana tras semana, ampliando recorridos y distancias, dureza y amistades.

Como no puede ser de otro modo, después de un período prolongado de inactividad hay que comenzar con prudencia. Para eso tengo la ruta que he hecho en esta ocasión, donde hay poco desnivel acumulado, pista y asfalto casi a partes iguales, y además, un tramo de conexión con intermedio para volver a casa si la gasolina se termina antes de tiempo.

Como el tiempo acompaña a excepción del frío de las primeras horas, decidí salir a las 11 de la mañana para evitar congelarme antes de salir. En general, la ruta la hice de un modo más lento de lo habitual. Noto la piernas poco habituadas al pedaleo para seguir el ritmo que mi mente recuerda. Es así, hay que asumirlo. Con constancia y determinación podré llegar al nivel que recuerdo.

Hice una parada intermedia en Quer para reponer fuerzas y tomar alguna foto.


Lo complicado siempre es comenzar y darle algo de continuidad. El primer ladrillo de mi torre ya está puesto.



Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Valdeavero - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca - Meco - Villanueva - Valdeavero - Meco.
Distancia: 53,32 km.
Tiempo efectivo: 2h32'
Tiempo total: 10:50 - 13:00
Promedio: 21,00 km/hora.
Desnivel: 400 metros.
Terreno: pista-asfalto (25-75) %.

martes, 10 de septiembre de 2013

Nuevos propósitos. 7 de septiembre.


Route 2.326.573 - powered by www.bikemap.net

Año extraño en lo que respecta a los hábitos deportivos. Llevo cuatro años subido a la bicicleta y durante este recorrido temporal he ido aumentando mi presencia deportiva los fines de semana, disfrutando muchas horas, ampliando las distancias y los tiempos de ruta. Este año ha sido excepcionalmente raro, puesto que he reducido el número de salidas, las distancias y los tiempos; sin embargo he podido disfrutar de la maravilla de compartir una jornada de bicicleta junto a otros 2.400 bikers por una de las mejores y más bonitas tierras españolas. Me refiero a Cantabria, y esa reunión era los 10.000 del Soplao. Un regalo que he podido disfrutar aun sin haber podido concluirlo y con la intención clara de volver a saborear esas sensaciones de combinar deporte y naturaleza junto a cientos de compañeros.

Muchas ganas de hacer kilómetros, de ascender y descender montañas, de vivir encima de la bicicleta todas las alegrías que ya llevo dentro de mí de años atrás. No hay tiempo que perder y el sábado estaba más de marcado para iniciar la temporada. Fin del calor asfixiante, menos horas de sol, terrenos secos pero no recalentados me esperan durante este tramo del año. Salí de casa con la intención de hacer una ruta que pasara por Los Santos y que rondara al menos los 50 km. Lo conseguí, subiendo la pared que lleva a Los Santos, sufriendo más de lo que se sufre cuando la forma ya es mía, utilizando el piñón grande desde abajo. Sudada importante una vez arriba y bajada muy disfrutada hacia Anchuelo.



Allí había dos opciones: seguir camino hasta el pueblo, subir a las antenas y vuelta por el camino de ida; o bien, la que finalmente elegí por ser más ligera, que consistía en girar a la derecha para buscar el parque natural de los cerros de Alcalá y desde allí atravesar la ciudad para buscar mi casa. La aproximación al parque fue un sube baja constante que no me hizo mucho daño. El parque está recuperado, su tramo de tierra está perfecta en estos momentos y por eso disfruté como un enano bajando bastante fuerte y con mucha seguridad, circunstancias que no son siempre compatibles.

Crucé la ciudad y a casa. Los últimos 8 km se me hicieron bastante pesados. Las piernas necesitan reposo y más ejercicio para que se acostumbren a la marcheta que me hace sentir mejor. Ya estoy pensando lo que haré para la próxima semana...

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Alcalá - Los Santos - Anchuelo - Parque Natural - Alcalá - Meco.
Distancia: 49,55 km.
Tiempo efectivo: 2h28'
Tiempo total: 9:40 - 12:30
Promedio: 20,04 km/hora.
Desnivel: 360 metros.
Terreno: pista-asfalto (75-25) %.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Maldito verano. 7 de agosto.


Bike route 1.086.228 - powered by Www.bikemap.net
 

¿Maldito verano? Parece un sacrilegio decir esto, ¿verdad? Pues para el tema del deporte, llevo comprobando mucho tiempo que se hace más en primavera y otoño, e incluso, más en invierno que en el calurosísimo verano. Agotador en cuanto a las horas y la intensidad del sol, a mí al menos me hace pasar factura.

Mucho tiempo sin rodar hace que se pierdan facultades y automatismo, y por lo tanto, rutas que antes eran cortas ahora son larga, así, por arte de birlibirloque, aunque la distancia sea la misma... Es mentalmente agotador hace unos pocos kilómetros y estar ya pensando en llegar a casa porque tus piernas ya no van.

El recorrido fue bastante ligero y al final, muy gratificante, puesto que me encontré con estos maravillosos girasoles, que me permitieron fotografiarlos. Les pedí permiso y ninguno negó...así es que yo me lancé a llevármelos en mi móvil.





 A ver si deja de hacer este calor insoportable y retomamos el ejercicio tan necesario para sentirnos bien.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Valdeaveo - Torrejón del Rey - Quer - Alovera - Azuqueca de Henares - Meco.
Distancia: 34,27 km.
Tiempo efectivo: 1h46'
Tiempo total: 8:00 - 9:50
Promedio: 19,36 km/hora.
Desnivel: 270 metros.
Terreno: pista-asfalto (30-70) %.

lunes, 26 de agosto de 2013

Volver a empezar. 13 de julio.


Bike route 2.305.783 - powered by Www.bikemap.net

Vuelta al ejercicio después de que el Soplao 2013 me devorara. Comienzo de una nueva temporada en la que deberé ir entrando poco a poco, subiendo escalones según el tiempo me lo permita y el cuerpo me lo vaya pidiendo. De momento un tramo muy corto de ida y vuelta a Torrejón del Rey para recordar sensaciones encima de la bicicleta, para no olvidar todo lo bueno que tiene subirse a una bici de montaña y poder disfrutar de la naturaleza, de tu propio cuerpo en estado máximo de intensidad y, en ciertas ocasiones, de agradable compañía que siempre ofrece el deporte, con gente muy sana y con buen fondo.

El recorrido fue corto y lento en comparación con las habituales palizas de las que suelo disfrutar, pero es lo normal en situaciones como ésta con parones grandes, viniendo después de una gran etapa.

A ver si puedo retormar pronto la rutina de uno o dos días semanales para pillar la forma cuanto antes y afrontar nuevos retos. Con ese deseo es con el que comienzo la temporada.

Datos de la ruta:

Recorrido: Meco - Valdeaveo - Torrejón del Rey - Valdeavero - Meco.
Distancia: 27,30 km.
Tiempo efectivo: 1h32'
Tiempo total: 09:30 - 10:45
Promedio: 17,84 km/hora.
Desnivel: 200 metros.
Terreno: pista-asfalto (40-60) %.

martes, 23 de julio de 2013

De visita al Infierno Cántabro. Los 10.000 del Soplao 2013. 18 mayo 2013

 

Primera visita al Infierno. Y no es retórica barata, es realidad pura y dura. Ver el perfil de la etapa ya es agotador. Imaginar hacerla con otros 3.800 bikers que buscan su lugar en el ancho del camino es agotador y peligroso. Llevarla a cabo en mayo con el tiempo tan cambiante del norte de España, es además de agotador y peligroso, algo inhumano. Con toda esta reflexión inicial, dejo claro que estoy dispuesto a volver cuanto antes a por mi Soplao.

Y digo que volveré a por el mío puesto que con éste no pude. Varios factores no controlados por mí me pusieron en situación, digamos, no ventajosa.

Lo primero de todo es conocer bien las circunstancias de una prueba de esta envergadura: me refiero a la longitud y dureza. En cuanto a la primera condición la tenía bastante interiorizada puesto que ya he cubierto en varias ocasiones más de cien kilómetros en un día, incluso días con menos recorrido pero de muchas horas encima del sillín y grandes desniveles. En cuanto a la segunda condición, la dureza, yo tenía una idea aproximada de lo que podía encontrarme, pero la realidad superó mis expectativas. Si bien se comentó entre los bikers que la edición del pasado año fue la realmente loca y extrema, ésta aún no llegando a esos niveles, tampoco fue del todo buena, puesto que el terreno estaba muy embarrado en tramos muy técnicos con grandes desniveles y el tiempo, que durante la primera mitad acompañó, en la segunda cambió a lluvia y frio que castigó a los valientes que afrontaron el reto en toda su longitud.

Lo segundo es conocer bien el terreno por donde te mueves, saber en qué punto del recorrido te encuentras y vías de escape posibles, vías de retorno a tu punto de partida. Hay que recordar que no es una prueba que se realice en una extensión corta. Más bien, hay puntos que distan los 40 kilómetros de la salida y eso supone un riesgo serio en el supuesto de necesitar abandonar y tener que volver al coche. Pues bien, este punto creía llevarlo bien atado, pero no fue del todo así. Llevaba una chuleta pegada en el manillar con las longitudes y puntos kilométricos de ascenso y descensos de puertos, avituallamientos...pero no así los pueblos de paso, el dibujo del recorrido real para saber en el plano dónde me encontraba. Eso me desorientó bastante y es algo a mejorar para la próxima. Debo decir que había grandes obras de arte que muchos biker llevaban incrustadas en sus bicicletas para llevar un control total del recorrido.

Un tercer aspecto a mejorar es el lugar de alojamiento y horas de descanso previos. En mi caso, estuve alojado en el puro centro de Santander gracias a un amigo que me prestó su casa muy amablemente. Solo le debo agradecimiento por este gran favor, pero creo que lo más aconsejable es encontrarse lo más cercano al punto de partida de la prueba para ahorrar tiempo y energías. En mi caso particular, alojarme en Santander supuso fijar el despertador del sábado 18 de mayo a las 5 de la mañana (una auténtica locura). Habiendo dejado todo el material preparado por la noche, solo tuve que vestirme y bajar con todo el equipo hasta el parking donde nos esperaba el coche. De allí 40 minutos de viaje hasta Cabezón de la Sal. Levantarse a las 5 y conciliar el sueño a las 3 de la mañana...supone dormir solo 2 horas para afrontar un día de esfuerzo máximo. Este asunto ha de mejorarse indudablemente, buscando un lugar cercano a la salida, a no más de 20 minutos.

Mi ilusión por la prueba viene de lejos. Hace cuatro años tomé conocimiento de la que se mascaba en Cabezón, la prueba de los 10.000 del Soplao. Solo apto para valientes y locos. Reto mayúsculo para gente corriente. Lo he considerado mi premio a tanto esfuerzo de años luchando por otro objetivo. Conseguido éste me tomé el premio.

Pisamos, mi mujer y yo, Cabezon de la Sal el sábado 18 de mayo a las 6h30 y lo primero que hicimos fue dirigirnos al punto donde la organización tiene previsto el reparto de dorsales. Una vez recogidos todos los bártulos, nos fuimos al punto de partida donde había reunión de pastores, y muchos de ellos, como nosotros mismos entramos a desayunar. Si es importante el desayuno un día corriente, éste que era excepcional me lo tomé como algo personal: un Cola-Cao bien cargado y un bocadillo de lomo tamaño XXL. Pensé que todo lo que tuviera dentro se convertiría en gasolina para el recorrido. De allí volamos al coche para preparar el dorsal en el manillar y todo el equipo.

La previsión climatológica llevaba asustando al personal toda la semana con frío y lluvia. La verdad es que a las 7h30 hacía bastante frio y el cielo estaba absolutamente cubierto, pero al menos en el primer tramo de carrera no descargó, e incluso el frio desapareció para hacer calor en varios tramos. Aún así, había que hilar muy fino la ropa a llevar. Yo me atreví con el equipo íntegro de invierno, con camiseta términa interior, chaqueta y culote largo, guantes de invierno y cubre calzado de neopreno. Llevaba en la mochila, además de dos cámaras y 10 chocolatinas, unos guantes de entre tiempo.



Faltando 20 minutos para el inicio de la prueba ya estaba situado en la cola.

Éste es otro aspecto a mejorar para el futuro.Hay que situarse mucho más adelantado para evitar los tapones tan enormes que sufrí en los primeros 30 kilómetros de la ruta. Tapones que nos obligaron a subir el primer puerto andando. Dieron las 8h00 y sonaban las tracas y el "Thunderstrack" de AC/DC...pero yo me encontraba tan lejos (en una calle aledaña) que no escuchábamos nada del show. El atasco inicial fue monumental, pasando por la salida a los 12 minutos comenzar la prueba.



Sin embargo éste sería el menor de los problemas de todo el día. Salír de Cabezón y a los 3km encontrarse ya parado, bajándonos todos de la bicicleta, para poder ascender el primer puerto del día, eso es absolutamente frustrante y absurdo, desde mi punto de vista. Porque resulta que ya había una prueba de marcha a pie...y nosotros fuimos allí a hacer el recorrido en bici. Decir que tuvimos que hacer la primera subida íntegra a pie no es una exageración. Es una locura que la mayoría de la gente se tomaba con simpatía.

La verdad es que tengo bastante barullo en la cabeza de los puertos que subí, el orden y reconocer cada uno de ellos por el plano. Lo que sí recuerdo con bastante claridad es que los primeros puertos, hasta llegar a La Cocina, fueron bastante accesibles, sin rampas locas, de caminos estrechos entre árboles y muy concurridos. Esto último fue el problema principal; lidiar con el perfil y el resto de bikers, que aun poniendo su mejor empeño siempre se producen situaciones complicadas, especialmente en las bajadas, donde la gente piensa que es Superman...

Llegados a La Cocina, ahí señores, la situación cambió radicalmente. Lo primero es que te encuentras con un tramo de hormigón rayado, y eso solo ocurre cuando la pendiente es tan exagerada que hay que elevar la seguridad. Pues nada, a subir, poniendo los riñones al rojo vivo. Si no recuerdo mal, llegué a terminar el tramo de hormigón, que puede ser de 200-300 metros, y ahí tuve que echar pie a tierra, como la mayoría, pues nos encontramos barro para dar y regalar, junto a mucha piedra grande que, al menos a mí, me resultaba imposible ciclar. El resto de la subida fue a pie. Un auténtico calvario en toda regla. Recuerdo dolor en piernas, espalda, riñones...



Tras La Cocina tocaba subir el monte que da nombre a la prueba, El Soplao. Vuelvo a decir que si no recuerdo mal, subimos por asfalto hasta la misma entrada de las cuevas. Subida dura pero, sinceramente, de los más suave que tuvimos que hacer en el día. La gente iba midiendo mucho los esfuerzos, recuperando incluso en las subidas. Yo aproveché a mirar desde las alturas para disfrutar a lo lejos incluso de algo de costa. Un lujo increible.

En la cima de El Soplao tocaba avituallamiento. IMPRESCINDIBLE. Paré, y tomé 4 plátanos, 3 Accuarius y algo más. Y comenzó el descenso. Vaya tela de descenso...era una pista de patinaje de barro, con tramos de agua que caían desde lo alto para cruzar el camino, y todo esto con la consabida pendiente brutal de la bajada hasta Celis. Acabé destrozado y agotado por la tensión, por la cantidad de gente que buscaba su lugar en la pista, por los golpes de manillar... El tramo final de bajada cambia de barro a hormigón rayado, que a mí en particular me dejó muerto de manos a pies.

Tras El Soplao tocaba el monte Aa. Dureza de nuevo muy grande, con algunos tramos intermedios de hormigón rayado otra vez que hacían casi imposible hacer el recorrido subido a la bicicleta. Llegué muerto a la cima con los riñones castigados, las piernas agarrotadas con algunos tirones y con la sensación de que el recorrido íntegro, de ser todo así, es imposible hasta para el mejor de los deportistas.

Había que bajar Aa hasta Ruente. Al principio encontré una bajada estupenda, con poco barro lo que me permitía lanzarme bastate rápido. Sin embargo, casi al final del recorrido encontramos un sector de barro enfangado que nos paró en seco a casi todos. Tanto había que la organización había situado al final del descenso una máquina hidrolimpiadora para sanear las bicicletas.

Y tocó uno de esos momentos que visualizas en algunos sueños, en esos momentos en los que imaginas cómo será tu Soplao...Pasé por el puente de Ruente, muy estrecho y largo, completamente acompañado de las gente de la zona que no paraban de animar a ninguno de los participantes. De verdad, lo mejor de todo es la gente que anima, jóvenes y mayores, es espectacular.

Pasar por Ruente y dirigirse hasta la siguiente campa de avituallamiento. De nuevo INDISPENSABLE parar. Antes de llegar al avituallamiento tuvimos que pasar un pequeño puerto y hasta un río a pie, luchando con la bicicleta y la corriente de agua para mojarse lo mínimo posible. Al parecer, este año iba muy cargado de agua por las lluvias y nieves que hemos tenido y yo personalmente tuve que meter la pierna bastante abajo para cruzar.

Parado en el avituallamiento, volví a comer como un descosido. Todo lo que cogía lo ingería ya que el esfuerzo estaba siendo enorme. Tocaba subir El Moral. Según mis cuentas 18 km, aunque creo que esa distancia incluía también el puerto anterior que ya habíamos subido. Escuché a la gente que hablaban de 12 desde la campa. Yo comencé con ánimo pero sabiendo que estaba todo muy complicado. Había perdido mucho tiempo en los tapones de subidas a los primeros puertos y ya rondaban las 13 horas. Apenas había cubierto 1/3 del recorrido... Pero comencé la ascensión.

Si se llama El Moral será por algo. Yo creo que es que el monte lucha por quitarte tu moral...Y conmigo lo consiguió. Subí unos 5-6 kms y no pude aguantar el dolor de piernas, agarrotadas como nunca antes me había ocurrido, por el dolor de espalda y riñones. Paré en una primera ocasión para recuperar el ritmo cardíaco, la respiración y el aliento. Parecía que había solucionado lo peor, pero 2 km más tarde, en una curva a derechas tiré la bici a un lado y yo junto a ella. Y tomé la decisión de que había llegado el final de mi Soplao.

La bajada de regreso, mientras el resto seguía subiendo, me dio la vida. Oxígeno para mis piernas y para la espalda dolorida. En la bajada me acoplé junto a otro biker y bajamos juntos. Un biker experimentado pero bastante joven, de Zaragoza, que además se fue al suelo en el segundo avituallamiento por la acumulación de botes tirados en el suelo. Después de pasar por las manos de los sanitarios, pudo volver a subirse e hicimos juntos el recorrido de regreso hasta los coches.

Para mí ha sido una experiencia inolvidable que voy a intentar con todas mis fuerzas repetir y mejorar. A ver si todo se pone de mi parte y la próxima vez consigo terminarlo.

Datos de la ruta:

Recorrido:
Distancia: 81,68 km.
Tiempo efectivo:6h15'
Tiempo total: 7h30'
Promedio: 13,07 km/hora.
Desnivel: xxx metros.
Terreno: pista-asfalto () %.